Capítulo 30.

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VIERNES, JULIO 13, 2018.

El pasado solía parecerme un tanto abrumador. Cada vez que recordaba las veces en las que había cometido errores o mis momentos felices no hacían nada más que entristecerme.

Ponte a pensar. Nuestras vidas son un constante cambio y nada de lo que sucedió antes volverá a suceder. Tus momentos felices habrán sido un recuerdo entre tantos.

Tus tristezas, en cambio, se convertirían en problemas dentro de tu mente, o incluso en tu corazón.

El rechazo o alguna forma de maltrato por parte de alguien no provocara más que tu mente desaparezca por completo. Te sentirás solo y a ser verdad te sentirás sin ganas de vivir.

Pero tus memorias y tus recuerdos en realidad no importan. Lo único, que pareces importante son las decisiones que cada persona toma. Besar a Noah provocó que una reacción en cadena sucediera.

Dakota, Steve, Alejandra e incluso Andrés. Habían sucedido cosas con ellos que no me hubiesen pasado si no hubiese besado al chico aquel día en el cine. Peleas, rencores, y enojos.
Desde Noah tuve que mentirle a la gente que me importaba, debido a él, pero en realidad era por el miedo que sentía. Antes no era capaz de lograr algo y que la gente pensara que era fuerte.

Siempre que trataba de hacerlo, no hacía nada más que verme débil.

Después de Noah, los comentarios de las personas carecían de importancia. Mis decisiones empezaron a importarme más, y entendía que debía decir las cosas que me pasaban por la cabeza antes de que aquellos secretos me consumieran por dentro.

Por esa razón, ya no podía estar en mi casa con mis padres presentes o incluso mirarlos.

Tener un secreto tan grande que ellos no conocieran me provocaba un gran desacuerdo emocional. Lo había intentado antes.

Pero en estos momentos iba a ser de verdad.

Los ojos de mis padres se encontraban fijos en mí. Mi corazón latía con tanta fuerza que sentía que en cualquier momento tendría un paro cardíaco.

Mi cuerpo había empezado a temblar, y el miedo crecía a cada segundo, tanto que las palabras no querían salir. Necesitaban que fueran enterradas para de esa forma no ver la luz y no cambiar nada.

Pero ya no podía soportar eso.

—Soy gay.

Al decirlo, estuve a punto de echarme a llorar. No sabía si se trataba debido a la alegría, o al miedo. Quizá era un poco de ambas.

Decirlo me provocó mil sensaciones porque sabía que iba a ser permanente. La verdad acerca de mi orientación sexual saldría, influyendo un gran cambio.

Al decirlo, mi mirada se encontraba agachada. No vi a mi padre, o mi a madre. Tampoco pensaba en lo que pasaría. Solo estaba seguro de que por fin lo había hecho.

—Hijo, yo... —comenzó mi madre, pero mi padre no le dejó terminar.

Se levantó como un animal furioso y ,al igual que uno, comenzó a caminar en círculos. Furioso.

Mi madre me miraba y no tenía claro cuál era su reacción ante mí. ¿Decepción? ¿Odio? Cualquiera que fuera el sentimiento que estuviera sintiendo, era algo malo para mí.

Cualquiera de las reacciones que ambos pudieran darme habían pasado por mi mente una gran cantidad de veces. Mi corazón esperaba con fuerza de que su reacción fuera agradable, tal como la de un par de padres cariñosos debería ser.

Mi mente sabía que estaba equivocado.

—Tenía que decírselo...
—¿Tu hermano hizo que esto pasara? —reprochó mi padre.
—¿De qué hablas?
—Fue culpa de ese inútil, ¿cierto?

Estancado en tu mirada.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora