Capítulo 39.

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SÁBADO, AGOSTO 5, 2017.

Un mes.

Había pasado un mes y cuatro días desde que Noah me había propuesto ser su novio. Desde que me indicó su cabaña, y desde que mencionó que me amaba.

Desde ese día, al principio todo parecía funcionar. Noah y yo aprovechamos cada momento para vernos, y besarnos.

Muchos de esos días, fuimos a algún parque o salimos al cine. Noah me había dicho que no le importaba si quería besarlo en público, pero tenía claro que me mentía.

Al igual que yo. Y por eso ninguno se atrevía a hacerlo. Mi inseguridad respecto a eso, continuaba siendo grande. Si mis padres descubrían que era gay...

No podía permitirlo.

Por eso, cada vez que mis padres me preguntaban a donde iba, inventaba cualquier cita con alguna chica. Lograba notar que mi madre quería realizar más preguntas a fondo, pero mi padre estaba contento.

Supongo que le gustaba que su hijo fuera igual de mujeriego que él en su juventud.

Miré el reloj de mi celular una vez y esperé hasta que llegara. Andar agarrado de Noah en su motocicleta era una de las cosas que más me gustaban. 

Amaba besarlo y todo lo demás, pero estar sentado en motocicleta no se comparaba. Sentir su espalda pegada a mi pecho, mientras mis brazos se aferraban a él en cada vuelta le daba sentido a lo que era vivir.

Sin embargo, muchas de esas cosas habían perdido el sentido en la última semana.

Noah había dejado de irme a ver, y cuando lo llamaba, solía responderme cortante. Me preocupé, y lo fui al ver. Pero ni siquiera me dejó entrar.

Hoy era la noche, en la que según él, me explicaría que estaba sucediendo.
Por unos momentos, pensé en creerle, sin embargo no estaba seguro.

Durante todo la semana anterior, me sentí impotente por no saber lo que le sucedía, y por no poder ayudarlo.

Para mí, en eso se basaba una relación. Confianza. Si Noah quería que lo ayudara, debía confiar en mí, y tratar de dejar de comportarse como un idiota.

Ya casi eran las nueve de la noche, y mis padres no estaban. Al menos, ese día me había librado de dar cualquier explicación.

Tomé las llaves de la casa, y pedí un Uber. Noah me dijo que fuera a su casa hace una hora, pero estuve a punto de no hacerlo.

Tenía miedo de lo que podría decirme. ¿Qué tal si me decía que debíamos tomarnos una clase de tiempo? No estaba seguro si estaba preparado para eso.

Traté de tranquilizarme, pero todas mis ideas me llevaban a pensar en eso. Bien, no había pasado ni dos meses y Noah ya estaba por terminar conmigo.

Después de todo lo que habíamos pasado, que todo acabará tan rápido era frustrante.

Llegué a la casa de Noah, donde él me estaba esperando con una expresión seria. Lo miré por un rato, antes de acercarme.

—¿Para que me llamaste aquí?
—Quiero hablar contigo, es algo importante.
—Supongo que lo es —dije metiendo mis manos al bolsillo por el frío.

Noah me miró de arriba abajo, como si estuviera buscando algo. Trate de ignorarlo, pero aquellos ojos me distraían tanto que no podía pensar en otra cosa.

—Te ves hermoso hoy —dijo, sonriendo.
—Gracias.
—Vamos —susurró, acercando su mano para que lo sostuviera.

Lo dudé. No estaba seguro si darle la mano sería una buena idea, si íbamos a hacer como que nada había pasado.

Estancado en tu mirada.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora