Después de finalizar la Segunda Guerra Mágica, Adhara Phoenix Black ya no siente tener motivos para quedarse en Londres y decide irse al pueblo más nublado de Estados Unidos junto con su fiel Kreacher, sin saber que ahí encontraría lo que tanto habí...
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-Aro, Marco, Cayo, toda la guardia y también Irina. -volvió a decir Alice. -Hasta las esposas vienen.
Los vampiros, menos Bella, se vieron entre ellos preocupados. Vendrían toda la guardia y nada bueno podría salir de lo que sea que vaya a ocurrir, pero, ¿Por qué? ¿Por qué vendrían todos ellos? Incluso las esposas de los reyes vienen, y la última vez que ellas salieron de su castillo ocurrió hace varios siglos atrás.
-Hija, ven aquí. -llamó Bella a Reneesme y la niña se acercó a su mamá sujetando su mano.
-¿Qué vio Irina en los bosques? -quiso saber el cobrizo mirando hacia su esposa y Jacob.
-Nosotros solo estábamos caminando. -explicó Bella.
-Ness estaba cazando copos de nieve.
-Entiendo. -dijo el cobrizo después de leer los pensamientos de Jacob. Su esposa se le quedó viendo sin entender qué ocurría. -Irina cree que Reneesme es un niño inmortal.
-¿Qué es un niño inmortal? -quiso saber Bella, pero hasta ella se sintió estúpida por preguntar cuando la respuesta era más que obvia.
-Un infante que fue mordido por un vampiro, pero los últimos casos que se dieron fue hace siglos, ¿no? -inquirió Adhara mirando a Carlisle y él asintió, el semblante del doctor, generalmente tranquilo y amable, ahora estaba mortalmente serio.
-¿Cómo sabes tanto sobre eso? -volvió a preguntar la castaña mirando a Adhara.
-Si supieras la cantidad de libros que hay sobre su clase en la biblioteca de Hogwarts.
-Y aún me sigo preguntando cómo es que saben tanto de nosotros sin que nos hayamos dado cuenta de su existencia. -dijo Carlisle y la azabache solo se encogió de hombros.
-¿Qué es...?
-Ya estás preguntando mucho y ahora lo importante es que te platiquen sobre el tema de los niños inmortales.
Carlisle escondiendo una pequeña sonrisa divertida, los guió a su despacho y empezó a sacar unos cuantos libros y los colocó frente a la castaña.
-Los niños inmortales eran muy hermosos y encantadores. -empezó Carlisle a relatar pasándole otro libro a la neófita, de hecho era uno de los tantos que había comprado en su primera visita al Callejón Diagon. -Estar con ellos era amarlos, pero sus desarrollos se congelaban a la edad en la que cambiaban. Eran descontrolados y desobedientes, un solo berrinche destruía toda una aldea. Los humanos oyeron sobre la devastación y empezaron a correr los rumores, los Vulturi tuvieron que intervenir.
Carlisle guardó silencio por unos segundos para darle tiempo a Bella de procesar la información y continuó con su relato.
-Como los niños no podían proteger nuestros secretos. -su mirada se ensombreció. -debían ser destruidos. Sus creadores peleaban para protegerlos. Se rompieron acuerdos de mucho tiempo y muchos humanos fueron masacrados. Tradiciones, amistades e incluso familias perdidas. Una de ellas fue Sasha Denali, ella creó en secreto a un niño inmortal llamado Vasilii hasta que los Vulturi se enteraron de su existencia.