Después de finalizar la Segunda Guerra Mágica, Adhara Phoenix Black ya no siente tener motivos para quedarse en Londres y decide irse al pueblo más nublado de Estados Unidos junto con su fiel Kreacher, sin saber que ahí encontraría lo que tanto habí...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Teddy estaba enorme y solo faltaba un mes para que cumpliera el año. Tenía el físico de padre, pero la actitud de su madre. Gateaba hacia cualquier lado y le encantaba balbucear mucho. Era un bebé muy risueño, le encantaba andar de brazo en brazo, pero más amaba que su abuela y sus padrinos lo cargaran.
-Seguro ya quiere hablar. -le dijo a su tía y ella rió estando de acuerdo con ella.
Las dos veían a Teddy jugar con Orión, el bebé reía encantado por las travesuras del perrito.
-¿Cómo has estado, cariño? -le preguntó Andrómeda.
-Me he sentido sensible y más ahora que se acercan abril y mayo. Pronto será un año y mañana es el cumpleaños de Remus.
-Lo sé, cariño. Han sido tiempos difíciles, pero hay que seguir adelante por ellos. Ellos ya no están aquí y nosotros sí, y lo que nos toca es vivir la vida por los que ya no están con nosotros y honrar su memoria.
-No hay día en que no piense en ellos y los extrañe.
Las dos se sumieron en un silencio cómodo, cada una estaba en sus propios pensamientos y fue Andrómeda quien cortó el silencio.
-¿Cómo están los Weber y tu amiga muggle, Bella?
-Los Weber están bien, al señor Weber le va muy bien en MACUSA y hace unos días me quedé a dormir con Ángela. Y Bella. -lanzó un suspiro cansado. -Ayer intentó quitarse la vida, según ella solo le pareció divertido saltar de un acantilado, pero es mentira porque no le avisó a nadie donde estaría.
-Le afectó demasiado que Edward la dejara.
-Demasiado, tía. Ya no quiero hablar de ella, aún sigo dolida por lo que hizo.
-Como quieras, cielo. Cissy nos invitó a cenar en su casa mañana, todavía no he confirmado nada, no te quiero presionar.
-Está bien, tía. Dile que sí.
-Muy bien. Iré a preparar la cena, ¿quieres algo en especial?
-No, pero de postre se me antojó un pay de limón.
-De acuerdo. Vigila a Teddy, ese niño es igual de travieso que su madre.
Teddy estaba gateando sobre su mantita dirigiéndose hacia Orión y Adhara lo veía con una sonrisa mientras le tomaba alguna que otra foto. Andrómeda estaba en la cocina preparando la cena, de vez en cuando les volteaba a ver con una sonrisa.
En un momento dado el teléfono de la casa sonó, Adhara dejó al bebé unos segundos, pero siempre vigilándolo de reojo, y fue a responder la llamada. Cuando lo vio de reojo otra vez, el teléfono se le cayó de las manos en el acto, provocando un pequeño estruendo que sobresaltó a su tía. La mujer salió rápido de la cocina, pero no pudo decir nada ante el panorama que estaba presenciando.