Desde el balcón al final del pasillo llegó un hálito de humo de cigarrillo. Mangel se dirigió allí y encontró a Samuel tosiendo en un rincón. En un abrir y cerrar de ojos, el puño de Samuel se abalanzó sobre su sobrino.
Mangel se echó a un lado a toda prisa y logró evadirlo. "Ya no eres tan ágil como solías serlo, Samuel", dijo.
Samuel lo miró inexpresivamente, manteniendo su aura altiva y poderosa.
Debido a su convalecencia, no era rival para Mangel en ese momento. "Supe que estuviste bastante delicado recientemente. ¿No deberías estar descansando en tu cama en vez de estar pasando vergüenza aquí?". Miguel siempre había sido respetuoso con Samuel, pero eso fue antes de saber que había tenido una aventura con Rubius. Como su novio durante más de tres años, él simplemente no podía aceptar algo así.
"Creo que ya es hora de que aprendas a comportarte", dijo Samuel, con sus ojos helados como el hielo.
"Ojalá puedas mantener esa confianza siempre".
"Le mentiste", dijo Samuel, de repente. Mangel se tensó ante su aseveración, pues supo al instante que se estaba refiriendo al hecho de que le había ocultado la verdad a Rubén sobre lo del terremoto.
Con arrogancia arremetió: "¿Y qué con eso? Lo que importa es que hemos dejado de lado nuestras diferencias y no permitiré por nada que nuestra relación se termine".
"¿Qué es lo que realmente pretendes?". Samuel no creyó ni una sola de sus palabras. Para nadie era un secreto lo mezquino y rencoroso que era su sobrino; sabía que no era del tipo de hombre que pudiera hacerse de la vista gorda con lo que Rubén le había hecho.
A pesar de las circunstancias, Mangel lucía tan tranquilo como siempre. ¿Qué era lo que realmente pretendía hacer?
Miguel adivinó lo que estaba pensando su tío, el solo recuerdo del momento en que lo encontraron junto a Rubius entre los escombros, le arrugó el corazón. Con frialdad le dijo: "Eso no es asunto tuyo, lo que ocurra entre Rubén y yo es cosa nuestra, y tú no tienes nada que ver con eso". Después de una pausa, Samuel se rio entre dientes: "Tienes razón, y espero enterarme pronto de la ruptura de esa relación".
Sus deseos fueron como una maldición que atravesaron los oídos de Mangel.
"Me temo que será una decepción para ti, pero tarde o temprano nos casaremos y adoptaremos muchos hijos".
Con esa conversación, Mangel y Samuel se estaban declarando la guerra, el olor a riña flotaba en el aire.
A pesar de todo, Mangel sabía que no podía enfrentarse a su tío en ese momento, pues él era el jefe del Consorcio Rogel pero por otra parte, desde que se había enterado de su relación con Rubén, no podía dejarle el camino libre tampoco.
Mangel había cobrado una parte de su venganza y estaba ansioso por más; lo que más anhelaba en ese momento era acabar con la posición de su tío y adueñarse completamente del Consorcio Rogel. ¡Sus ínfulas lo llevaron a creerse el cuento de que tanto el Consorcio como Rubén le pertenecían y nadie podía quitárselo!
"¿Y bien?", preguntó Samuel. Luego de una pausa, añadió con prepotencia: "No es bueno que un hombre se la pase en las nubes".
"¡Ya lo veremos!".
Una vez que Mangel se fue, Samuel golpeó la pared con ira. Su expresión era tan colérica como la de alguien dispuesto a hacer arder el mundo entero. Las palabras de Miguel realmente lo habían sacado de sus casillas.
Por su parte, Mangel también estaba de muy mal humor. Aun así, logró fingir tranquilidad cuando volvió con Rubius.
En el auto de regreso a casa, Rubius recordó la vez en que fue humillado por los internautas y cómo Mangel ni siquiera intervino para acallar los rumores que circulaban sobre el en internet. El solo recuerdo lo hizo sentir decepcionado.
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Los besos de Samuel
Romance"Si pudieras pedir un deseo, ¿qué pedirías?". "Pediría que me amaras otra vez, Samuel... Pero esta vez, para siempre". En el pasado, él lo amó incondicionalmente, pero lo perdió cuando perdió la memoria. Rubén se quedó al borde del colapso cuando se...
