Nunca me traiciones
Jamás se te ocurra traicionarme
"No, solo decía; por cierto, ¿a dónde ibas?". Borja se acomodó las gafas de sol, él oscuro cristal ocultaba sus confusas emociones.
Él pensó que Rubén era su novio cuando Samuel le pidió que siguiera de cerca su trabajo en la competencia, pero parecía que las cosas no eran como se había imaginado.
'¿Será que Rubén es la primera persona que logra resistirse a Samuel? ¡Vaya, vaya, qué interesante!', pensó.
"Yo...". Rubius se dio cuenta de que estaba hecho un desastre. Había perdido el glamour frente a su ídolo. Entonces dijo vergonzosamente, mejor me voy a mi casa".
Al principio había hecho planes para salir, pero ahora debía regresar para limpiarse y arreglarse de nuevo.
"Te acompaño".
Rubius se sintió halagado, por lo que tartamudeó: "Gracias, pero en realidad no hace falta...".
Borja no era fanático de las conversaciones, así que simplemente dijo: "Tan solo déjame acompañarte".
Rubius no rechazó a Borja por segunda vez, a pesar de sentirse apenado de que lo acompañara en su estado actual.
De camino a casa de Rubén, no intercambiaron ni una sola palabra, pero sorprendentemente no se veían incómodos en absoluto.
Cuando llegaron a la puerta, Rubén finalmente tomó la iniciativa y dijo, "Aquí está mi casa, muchas gracias, Sr. Borja... ¿Le gustaría pasar a tomar un café?", propuso, un tanto indeciso sobre su última oración.
Aunque admiraba a Borja desde muy joven, la relación entre ellos aún era un tanto superficial. Y le parecía un poco incómodo el hecho de estar solos en la misma habitación. Sin embargo, él lo había ayudado antes, así que quería expresar su gratitud invitándolo a su casa a tomar un poco de café...
Pero por fortuna Borja no tenía intención de entrar. "No, gracias", le dijo.
"Está bien". Rubén estaba tan avergonzado, que no sabía cómo continuar la conversación. Le tomó un tiempo antes de que pudiera tomar valor para preguntarle. "¿Sr. Borja, usted... cree esas cosas que dijeron sobre mí?".
Frente a esos ojos expectantes y nerviosos, Borja se detuvo por un momento y le respondió directamente: "Confío en ti".
En otras palabras, creía en los hechos y si Rubén no le hubiera demostrado que tenía verdadero talento, él nunca habría dejado que ganara el concurso.
El corazón de Rubius estaba inexplicablemente conmovido. Sentía cómo una ola de calidez fluía desde su corazón hasta sus extremidades. La confianza que Borja tenía en él le daba seguridad, pues significaba que aún había gente que creía en él y, lo más importante, uno de ellos era Borja...
¿Qué excusa le quedaba para rendirse ante los acosadores tan fácilmente? i Ninguna! ¡Definitivamente debía demostrar su inocencia ante el mundo! ¡No podía dejar que aquellos que mancharon su nombre se salieran con la suya!
"Si hay algo que pueda hacer por ti, dímelo".
Acto seguido, le entregó a Rubén su tarjeta de contacto. Rubius tenía expresión de agradecimiento en una su rostro cuando le respondió: "No sé cómo expresar mi gratitud. Muchas gracias, señor Borja". A lo que él solo le dijo: "Está bien". Luego, se dio la vuelta y se marchó.
Rubén se despidió de él, aunque ya no la pudiera ver: "¡Adiós, Sr. Borja!".
Mientras tanto, Mangel no se había ido como Rubius había pensado, sino que los estaba espiando desde lo lejos, donde no podían verlo. Observaba como el 'héroe' Borja salvaba a el 'desvalido' Rubius, llevándolo seguro hasta su casa. Él debería ser el resplandeciente caballero de Rubén, no ese tipo.
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Los besos de Samuel
Romansa"Si pudieras pedir un deseo, ¿qué pedirías?". "Pediría que me amaras otra vez, Samuel... Pero esta vez, para siempre". En el pasado, él lo amó incondicionalmente, pero lo perdió cuando perdió la memoria. Rubén se quedó al borde del colapso cuando se...
