El que se enoja pierde
Mangel apenas podía controlar su mezquindad hacia Rubius, como si la furia reprimida en su corazón se acentuara con cada insulto hacia Rubius.
Rubius se mordió el labio un momento antes de preguntar: "¿Eso te parece divertido, señor Rogel?".
"¡Por supuesto!".
Era obvio que Mangel no había superado completamente a Rubén. Solía amarlo mucho, ¡pero él lo había traicionado!
Y el recuerdo de esa traición hacía que en su pecho se desbordara el odio y en lugar de reflexionar sobre sus acciones, solo quería perjudicar a Rubén.
"No tengo tiempo para esos juegos tan infantiles, Mangel".
"¿Infantiles? Eres tú quien necesita dinero, no yo", respondió él con una malvada sonrisa en su bello rostro, y luego continuó: "¿Acaso tu nuevo amigo Borja no te ha dado dinero? Según tengo entendido, él es el presidente del estudio LA".
Rubius levantó la cabeza y le preguntó: ¿Por qué habría de darme dinero?".
"¡No creas que no sé de tu relación con Borja! ¡Aprendes rápido, Rubén!".
Él pensó que Mangel se había vuelto loco, así que replicó: "Puedes difamarme todo lo que quieras, pero no involucres a Borja en esto, nuestros problemas no tienen nada que ver con él".
De pronto, la habitación quedó en silencio. Claramente tenían algunos asuntos que resolver, así que todos decidieron quedarse callados y escucharlos.
"¿Nada que ver?". Al escuchar que Rubius estaba defendiendo a otro hombre Mangel apretó los dientes con rabia y preguntó: "Dime, ¿no te arrepientes de lo que has hecho? ¡Sin mí, no eres nada!".
"¡Ja!". Rubius se burló de él, y continuó: "Nunca quise nada de ti cuando estuvimos juntos, ¿Crees que me importas ahora que hemos terminado? ¿Acaso piensas que eres especial? ¡Tan solo eres el heredero de la familia Rogel! Nunca has trabajado por dinero, cada centavo que gastas proviene de tu familia; dime, ¿qué tienes de bueno entonces? ¡Dime lo que presumes, y te diré de lo que careces!".
Las palabras de Rubén resonaron directo en el corazón de Mangel, cuyo rostro se tensó de ira en un instante. Él no iba a tolerar tal insolencia y estalló gritando: "¡Rubén, ¿te atreverías a repetir lo que has dicho?!". Quería estrangularlo allí mismo.
Rubius lo miró intensamente antes de darle una fuerte cachetada en la cara.
Lamentablemente, Mangel estaba demasiado enojado como para reaccionar a tiempo y su rostro recibió toda la fuerza del golpe. "¡Ay!".
Rubén había querido abofetear con fuerza a Mangel desde su separación y quería seguir golpeándolo, lo detestaba por todas las cosas que le había hecho: su traición, el montaje que urdió con Lolito y ahora la manera en que lo humillaba por diversión. ¡Todo ese odio reprimido no se podía liberar con una sola bofetada!
Enseguida, Rubius aprovechó la oportunidad y le pateó la espinilla con tremenda fuerza antes de huir.
Mangel perdió los estribos con la arrogancia y osadía de Rubén.
El hombre rugió, "¡Detente ahí, Rubén!".
Al momento siguiente, él se detuvo, pero no porque Mangel se lo hubiera pedido, sino porque accidentalmente iba a chocar con un hombre en la puerta
"Disculpe, señor", se excusó Rubius, sin siquiera levantar la cabeza para mirar quien era.
Mientras tanto, Mangel en su estallido de ira vociferaba violentamente detrás de Rubén: "¡Alto!". Cuando el hombre en la puerta se dio la vuelta ligeramente, Rubius aprovechó la oportunidad para escabullirse de inmediato. Sin embargo, cuando estaba a punto de pasar a esta persona, sintió claramente que le pellizcó la cintura.
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Los besos de Samuel
Romance"Si pudieras pedir un deseo, ¿qué pedirías?". "Pediría que me amaras otra vez, Samuel... Pero esta vez, para siempre". En el pasado, él lo amó incondicionalmente, pero lo perdió cuando perdió la memoria. Rubén se quedó al borde del colapso cuando se...
