Capítulo 18

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Él nunca lo perdonaría

Había mucha gente a su alrededor. Rubén solo quería escapar, pero no se lo permitieron. De repente, la multitud lo rodeó y comenzó a jalar de su ropa, por lo que el no pudo escapar de este sufrimiento mental y físico.

El pobre estaba siendo literalmente destrozado por los internautas, quienes querían actuar como justicieros y eran muy sensibles con los temas referentes a un plagio. De repente, los ojos de Rubius alcanzaron a ver que justo más allá de la multitud enojada, estaba estacionado un Aston Martin que le resultaba bastante familiar.

Un hombre estaba parado junto a ese auto. Tal como lo esperaba, se trataba de Mangel vestido con un traje de alta costura, lucía tan guapo y elegante como un príncipe. Con su hermoso rostro mirándolo directamente, Rubius pudo ver cómo se reía malévolamente de su desgracia.

En contraste, Rubén estaba ahogándose en la vergüenza, con la ropa rota y completamente desgarrada.

Al ver cómo se estaba desarrollando la escena, Mangel sintió la emoción de finalmente haber consumado la venganza que había estado anhelando con todo su ser.

'¡Rubén, que te quede claro que sin mí no eres nada! Debiste saber esto desde el momento en que me traicionaste. Y, por cierto, ¡esto es solo el comienzo!', pensó él.

Las realidades de ambos eran totalmente diferentes, ya que venían de dos mundos completamente distintos. Entonces, cuando sus miradas se encontraron, saltaron chispas.

Rubén cerró los ojos y se quedó quieto. Después de reflexionar, finalmente lo comprendió todo.

Probablemente estas personas habían sido contratadas por Mangel, así que había venido aquí a propósito para verlo siendo insultado.

Qué pena para Mangel, pues él no se rendiría tan fácilmente. Rubén No dejaría que unos simples huevos podridos lo derrotaran. ¡Le haría pagar a su exnovio por todas las humillaciones que había sufrido por su culpa!

"Rubén...", dijo Mangel muy lentamente, haciendo énfasis en cada sílaba. Pronunció el nombre que una vez lo hizo perder la razón.

'¿Por qué no se está escondiendo? ¿Por qué ha permitido que otros lo insulten sin poner resistencia?', pensó él.

El corazón de Mangel estaba dominado por el dolor que había dejado la partida de Rubén, lo cual no era algo que sucediera muy a menudo. Incluso pensó que, si Rubén llegaba a pedirle ayuda, él podría...¡No! ¡Nunca lo perdonaría! Mangel borró de su mente todo indicio de esa idea ridícula.

Aunque trataba de mantenerse firme, no podía evitar mirar la cara de Rubius. Intentó encontrar indicios de remordimiento en su rostro, pero nada. De hecho, parecía aún más terco.

Un complejo e indescriptible sentimiento salió del corazón de Mangel para extenderse por todo su pecho.

Por su parte, Rubén dejó de prestarle atención a su ex-novio. Cuando las personas a su alrededor vieron que no estaba reaccionando, asumieron que admitía su culpa y, por lo tanto, poco a poco comenzaron a actuar de manera más violenta.

Súbitamente, alguien de la multitud sacó una botella y arrojó un líquido de un olor terrible directo hacia la cara de Rubén.

"¡Oye!". De repente, la chaqueta de un hombre cubrió a Rubius, embriagándolo con la fragancia de su propietario. De esta manera, ahora estaba a salvo de los insultos y agresiones de la gente.

"¿Quieren que llame a la policía o mejor se van de una vez?". La voz del hombre sonaba pacífica, pero había un toque de frialdad en su manera de hablar que hizo que las personas le hicieran caso.

Los besos de SamuelHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora