El beso millonario
"¡Samuel!". La cara de Rubén se sonrojó mientras lo maldecía en su mente por ser tan osado y a el mismo por no tener agallas.
Samuel lo miró a los ojos tratando de percibir cada una de sus expresiones: "; Por qué no me pediste ayuda?".
Él había estado esperando que Rubén le pidiera apoyo, pero hasta entonces no había recibido ni una llamada de su parte. Parecía como si lo hubiese olvidado por completo y eso lo molestó mucho.
"¿Por qué debería pedirte ayuda?".
La cara de Samuel se volvió sombría ante tal insensibilidad por parte de Rubén.
En ese momento, Rubius apretó los labios y miró a Samuel sin decir una sola palabra.
Pero repentinamente recordó que, así a tan solo unos días, Borja había dicho lo mismo: "¿Por qué no le pides ayuda a Samuel?".
¿Ya ellos daban por hecho que le pediría ayuda? ¿Tan solo por la aventura pasajera que habían tenido? ¿Cómo podrían estar tan seguros?
En ese momento Samuel comprendió que el chico jamás habría pensado en pedirle ayuda, por lo tanto, le fue bastante obvio que no quisiera mantener ningún tipo de contacto con él.
Samuel recordó cómo Rubén le había dicho a Mangel que nunca le interesó su dinero mientras habían estado juntos. 'Sin embargo, nadie en el mundo se encuentra libre de deseos. Entonces, ¿qué diablos es lo que quieres?', pensó Samuel. Pues realmente se encontraba desconcertado.
"Rubén". Samuel lo soltó lentamente mientras le preguntaba directamente:
"Has perdido tu trabajo y te has ganado una mala reputación en la industria, ¿en serio no necesitas de mi ayuda?".
Rubius, quien aún se encontraba un poco mareado, se apoyó contra la pared, pero aun así trató de mantener la cabeza despejada. "Sí, tienes razón, ¿podrías prestarme cincuenta dólares ahora mismo?", respondió Rubén. En ese momento, Samuel se quedó sin palabras y el continuó: "No tengo dinero, por favor, préstame para que pueda tomar un taxi a casa". Rubius no era tonto. Sabía que en esta vida nada era gratis. Por lo tanto, si Samuel lo buscaba era porque quería algo a cambio. ¡Pero no caería en su trampa!
Samuel se estaba riendo en su cabeza, mientras lo veía haciendo un gran esfuerzo por mantenerse sobrio. 'Que chico tan cauteloso. Ahora que ha eludido el asunto, tendré que darle lo que me está pidiendo', pensó.
"Tampoco tengo efectivo, pero puedo llevarte a tu casa". Era ya bastante tarde, ¿cómo podría dejar que su conejito se fuera solo a casa y en ese estado?
"Oh, muy amable de tu parte...", contestó Rubius tratando de rechazarlo.
"Si quieres caminar a casa, olvida mi propuesta".
"En ese caso, lamento haberte molestado".
"No es molestia, siempre y cuando se trate de ti". Samuel sonrío ligeramente mientras sostenía su mano despreocupadamente.
Rubius miró desconcertado la mano que sostenía la suya y que lo llevaba hacía el estacionamiento: "Así es como mi papá tomaba mi mano para llevarme a casa cuando era más joven". Las palabras salían de su boca sin ningún temor.
Su querido padre sufría de cáncer y esperaba poder reunir el dinero para salvarlo...
'¿Papá?. ¿Acaso soy tan viejo?', se preguntó Samuel mientras fruncía el ceño, entonces se dio la vuelta y se encontró con sus entristecidos ojos. Su corazón se conmovió así que no dijo ni una sola palabra para reprocharle. "Vente, vamos".
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Los besos de Samuel
Romantik"Si pudieras pedir un deseo, ¿qué pedirías?". "Pediría que me amaras otra vez, Samuel... Pero esta vez, para siempre". En el pasado, él lo amó incondicionalmente, pero lo perdió cuando perdió la memoria. Rubén se quedó al borde del colapso cuando se...
