- El puente del amor
Rubius no estaba del todo seguro si Samuel estaba o no enojado, así que decidió zanjar el asunto despidiéndose: "Bueno... Se está haciendo tarde, buenas noches".
"Buenas noches".
La voz de Samuel sonó profunda y encantadora. Luego de una pausa, agregó: "Puedes llamarme cuando quieras, incluso si te sientes triste"
Rubius no dijo nada por un momento y luego colgó sin decir nada más.
Al día siguiente, al mediodía, Rubius regresó a su casa.
De la nada, su padre ahora se comportaba de manera distinta. Con mucha amabilidad le dijo: "Rubén... discúlpame, es que ayer bebí demasiado, No hagas caso a lo que dije. ¿Todavía te duele la cara?".
Desconcertado, Rubius le respondió: "Está mejor ya... ¿acaso me estás ocultando algo de nuevo?".
El señor Doblas tosió incómodo. "Qué intentas decir?".
Rubius sospechaba de su cambio de actitud, fue demasiado rápido y abrupto como para tomarlo en serio. Es por eso que él pensaba que le estaba ocultando algo.
En ese momento, Debby intervino: "Rubén, ayer estuve hablando con tu padre, él sabe que estuvo mal lo que hizo, se dejó llevar por la ebriedad y la confusión, ¿puedes perdonarlo?"
Rubén decidió dejarlo pasar, pues de todas formas se estaba disculpando. Él lo único que quería era que su familia fuera armoniosa y feliz.
Almorzaron juntos y pasaron las siguientes horas poniéndose al día. Los tres evitaron mencionar nada de lo ocurrido el día anterior.
Más tarde en la noche, Rubius supo la verdad sobre sus intenciones cuando salió a caminar con Debby y vio a Mangel.
Debby sonrió tan pronto como vio a Mangel. "Les daré a los dos un momento a solas para conversar".
Mamá, no quiero hablar con él".
Rubius se dio la vuelta para seguir a su madre, pero Mangel le tomó la mano por detrás.
"Rubén, escúchame. Es normal que una pareja se pelee de vez en cuando, pero a veces es necesario saber perdonar y ser considerado con el otro. Pocos son tan afortunados como tú de encontrar a un hombre tan bueno como Miguel..."
Rubén respiró hondo y explicó con impaciencia: "Mamá, no estoy peleado con él. ¡Ya ni siquiera somos novios!"
Debby frunció el ceño y continuó: "Estoy segura de que ambos podrán resolver cualquier diferencia entre ustedes, a Miguel se le nota a leguas lo mucho que te quiere...!!
"Mamá, no entiendes..."
Agitado, Rubius miró a Debby con incomodidad. Finalmente entendió que si sus padres habían sido amables con él era gracias a Mangel.
"A veces no entiendo a la juventud de ahora, de todas formas, estoy segura de que podrán resolver los problemas entre ustedes..."
Debby le dio un empujoncito a su hijo y se marchó a toda prisa.
Rubius también estaba dispuesto a irse cuando Mangel se acerca de nuevo y lo volvió a tomar la mano.
"Rubius, no te vayas".
El trató de zafarse de su agarre, pero no pudo, así que se dio la vuelta y dijo: "Miguel, ¿qué estás haciendo aquí?
"No me digas que viniste solo para verme"
"Por supuesto que he venido para verte", lo admitió Mangel. De alguna manera descubrió que Rubius estaba de regreso en Noruega, por lo que se dirigió allí, dejando en secreto Madrid. "Mangel, ¿por qué me persigues? ¿Qué es lo que estás tramando?"
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Los besos de Samuel
Romantik"Si pudieras pedir un deseo, ¿qué pedirías?". "Pediría que me amaras otra vez, Samuel... Pero esta vez, para siempre". En el pasado, él lo amó incondicionalmente, pero lo perdió cuando perdió la memoria. Rubén se quedó al borde del colapso cuando se...
