Una oscuridad abrumadora
A Rubén nunca se le habría ocurrido que Mangel pudiera reaccionar así, tan violento e irracional, por lo que comenzó a tenerle miedo. Aunque el hombre estaba presionando todo el peso de su cuerpo contra él, Rubius siguió luchando con desesperación
"¡Quítate! ¡No me toques!". ¡De ninguna manera accedería a tener sexo con Mangel!
"¿Por qué no me dejas tocarte? Rubén, entiende que ahora eres como una mercancía manoseada. ¡Deberías agradecer que todavía estoy dispuesto a follarte!", le gritó Mangel ferozmente con una mirada penetrante y llena de ira, fulminándolo como si quisiera despellejarlo vivo.
"Beep". sonó de la nada. Entonces, Mangel fue interrumpido por el sonido agudo de la bocina de un automóvil que estaba detrás de ellos, tomándolos a ambos por sorpresa.
Aprovechando que Mangel había bajado la guardia, Rubius alzó el pie para patearlo con todas sus fuerzas en la entrepierna.
"Auch...", gimió de dolor Mangel cerrando los ojos por el dolor insoportable y desistiendo de sus sucias intenciones.
Rubén lo empujó a un lado y rápidamente se acomodó la ropa para salir del auto, completamente horrorizado. Corrió lo más rápido que pudo sin siquiera prestar atención a su entorno, como si estuviera siendo perseguido por el mismísimo Diablo.
Mangel lo vio perderse en la distancia, incapaz de hacer nada pues todavía se retorcía de dolor. Como pudo logró reunir todas sus fuerzas para emitir un último grito desesperado y lleno de ira: "Rubén...", Mangel no podía aceptar que él se hubiera escapado tan fácilmente. No soportaba el hecho de haber sido traicionado por su amado novio y le trastornaba la idea de que se había acostado con otro hombre antes de que él pudiera tocarlo. Negras nubes de venganza oscurecieron su corazón y se prometió a sí mismo hacer que Rubén y su nuevo amante pagaran por lo que le habían hecho.
Cuando Mangel finalmente logró recuperar el aliento, recordó la bocina del coche que había interrumpido repentinamente la velada con su ex novio. Así que salió del auto para buscar el origen de todas sus frustraciones actuales.
Se paró en seco a medio camino cuando se dio cuenta de lo familiar que le resultaba el Maybach estacionado no muy lejos de ahí. No solo sabía quién era el dueño del automóvil, sino que también se sentía intimidado por aquella persona.
Como prueba contundente de esa observación, el hombre salió del Maybach y camino hacia él con una expresión sepulcral en su rostro y una mirada tan fría que podría congelar un océano entero.
Mangel se peinó el cabello con las manos, se arregló la ropa y se enderezó mientras miraba al hombre que caminaba hacia él.
Tal como sospechaba se trataba de Samuel Rogel de luque, el hijo adoptivo de su abuelo, y por lo tanto, su tío político. El hombre era tan solo tres años mayor que él y aunque Samuel todavía era joven, ya ocupaba el puesto de CEO en la compañía de la familia. Jack conocía la agresiva reputación de su tío y, en el fondo de su corazón, sentía admiración y respeto por él.
No estaba seguro de si Samuel se había dado cuenta de lo que estaba pasando en el interior del auto, pero de alguna manera seguía sintiéndose temeroso, como si fuera culpable de haber hecho algo malo: "Tío Samuel, ¿qué haces aquí...?".
"Zaz!"
Las palabras de Mangel fueron interrumpidas de forma inesperada y como respuesta, recibió un puñetazo en la cara por parte de Samuel.
De la conmoción, Mangel quedó sin palabras; estaba completamente atónito por el golpe de su tío. "¿Tío Samuel?".
Sin embargo, y para mayor decepción de Mangel, Samuel no tenía ninguna intención de explicarse. Ni siquiera llegó a decirle nada, sino que, de una vez y sin pensarlo mucho, le dio una patada rápida y feroz en el abdomen, que lo tumbó en el suelo al instante e hizo que se retorciera del dolor.
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Los besos de Samuel
Romance"Si pudieras pedir un deseo, ¿qué pedirías?". "Pediría que me amaras otra vez, Samuel... Pero esta vez, para siempre". En el pasado, él lo amó incondicionalmente, pero lo perdió cuando perdió la memoria. Rubén se quedó al borde del colapso cuando se...
