En cuanto Akane obtuvo el permiso para traer a Ranma como profesor, decidió obtener su número telefónico o e-mail. Su primera idea fué mandarle un correo electrónico pero no sabía si lo vería, por eso decidió llamarlo, aunque tendría que esperar un poco más
Esa misma tarde, había alistado sus últimas pertenencias, su límite de tiempo había llegado, este era su último día de trabajo en el hotel. Observó la oficina que ya no tenía ningún adorno ni carpeta en ella, los estantes vacíos le recordaron al día que llegó. Irónicamente, ahora se iba
Cerró la puerta tras de sí caminando con su bolso en la mano y un portafolio en la otra. Sorpresivamente encontró a muchos jóvenes del personal parados delante de recepción. Entre ellos, su inseparable amiga Ukyo, se enteró del despido apenas ayer reclamándole el hecho de no decirle antes, entonces podría apelar su despido y ayudarla a quedarse
Sin embargo, nada pudo cambiar el pasado
—Señorita Tendo, en nombre de todos los presentes. Le deseamos un futuro mejor— Habló una chica del lote. Si no mal recordaba, esta era una de las personas a las que ayudó para superar sus adversidades económicas —Este es un pequeño obsequio a forma de despedida— luego entregó una canasta de frutas exóticas en sus manos. Los presentes estaban afligidos por tener que despedirse de ella
—Gracias chicos— pronunció suavemente —Hey, no se desanimen. Algún día vendré a visitarlos, no es como si fuera a morir— bromeó conteniendo sus propias lágrimas —Prometan que, seguirán siendo buenos empleados y que no decepcionaran al jefe como yo ¿Entienden?
El lote rió, no obstante fué solo un segundo antes de que la rodearan para abrazarla en grupo. Akane fué correspondiendo torpemente recibiendo sus buenos deseos individuales, cuando llegó con Ukyo, la castaña la veía con el ceño fruncido renuente a abrazarla —No te enojes— dijo picando su brazo, al final no pudo resistirse a apretarla con fuerza
—Tsubasa está en el estacionamiento, está esperándote para llevarte a casa— susurró entonces cerca de su oído —No te angusties demasiado, cuando llegues envía un mensaje ¿Bien?
Tal como dijo Ukyo, Tsubasa estaba parado a lado de su coche esperándola —Hola Akane ¿Lista?
—Si, vámonos— echó una última mirada al hotel y de adentró al auto.
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Llegando a casa agradeció al chico dejándolo marchar. Nabiki había partido hace dos días también, dejando el lugar sumamente solitario. Podría parecer que la abandonaron en la coyuntura crítica, pero era mejor a lanzarle miradas de reproche todos los días, la hacía sentir tranquila de alguna manera
Dejó las bolsas que traía consigo dando un largo suspiro, se sentía como al principio de una película, monótono y aburrido. Luego de comer se dió una ducha para finalmente tomar el teléfono celular en la mano ¡Debía ser valiente! Aspiró con fuerza ingresando los dígitos del número telefónico recién conseguido e inmediatamente seleccionó la opción llamar.
Ranma había terminado su entrenamiento hacía unos segundos, mientras se rodeaba el cuello con una toalla evitando que el sudor llegara hasta su camiseta abrió una botella de agua, de pronto, su celular comenzó a vibrar en la mesita de noche evitando que diera un trago siquiera. Lentamente se acercó para revisar al remitente, sin embargo no pudo identificar el número
Alzando el artefacto, consideró no responder; hasta que repentinamente recordó a Mousse diciéndole sobre el abogado que llevaba su caso de difamación, le llamaría para informar el fallo. Con decisión respondió inmediatamente —Diga— enredó la toalla en su mano dando ligeros golpes en su frente para secar el sudor
—Hola, Ranma. Disculpa si te interrumpo— sonó la voz femenina al otro lado —Soy Akane
Aquello lo hizo detenerse abruptamente, todo parecía haberse detenido en el mundo a excepción de esas palabras que seguían flotando en sus oídos ¿Estába alucinando? —¿Akane?— pronunció dubitativo
—Si, Akane Tendo
—Hola, qué sorpresa— pronunció con torpeza tomando asiento al borde de su cama antes de que sus piernas fallaran —¿En qué puedo ayudarte?
—¿Cómo estás? ¿Te encuentro ocupado?
Ranma inmediatamente entró en pánico negando la pregunta —No, no estoy ocupado, dime— sería un engaño decir que su llamada no era grata
—Verás, quería hablarte sobre un asunto. Solamente que es importante por lo que me parece inconveniente decirlo por teléfono— dijo pausada —Quisiera saber si tienes tiempo para reunirte conmigo. Idealmente para mañana
Si la llamada en sí era suficiente motivo para lanzar su corazón al caos, su pedido fué aún más impactante ¡Quería que se reunieran! Un poco escéptico de que realmente estuviera despierto se pellizcó las mejillas
—¿Ranma?
—Eh... Esto, si, si. Tengo tiempo mañana, puedes elegir un lugar para que nos reunamos— después de aceptar, se decidieron los detalles como el lugar y la hora. No tenía motivos para no verla si ella quería ¿Verdad?
Al día siguiente, Akane tomó el tren a Yamagata donde sería su encuentro. Revisó el mapa para buscar el local donde estaría encontrándolo a un par de cuadras lejos de la estación de trenes. Adentrándose en la cafetería fué recibida por olor a café y pan recién horneado, tomando asiento en un lugar cercano a la ventana contempló a los transeúntes a través de esta
No iba a negar su nerviosismo, pero esta vez se debía a que tenía importantes cosas de qué hablar, probablemente él estaría aquí pronto, decidiendo ensayar su petición en su mente no se dió cuenta del muchacho acercándose a su mesa; finalmente estando delante suyo abrió la boca —Hola— saludó despacio provocando que ella alzara la vista —¿Has esperado mucho?
Akane sonrió abiertamente, aliviada de que viniera. Ella negó con la cabeza antes de pronunciar —No, acabo de llegar también. Siéntate— ofreció señalando la silla delante suyo, Inmediatamente llamó a una camarera para ordenar, pues no quería ser interrumpida mientras hablaban —Pide algo Ranma— ofreció eligiendo una de las opciones en el menú
El Ranma de ese momento no podría ser catalogado como tímido, sino extremadamente pellizcado. Incierto de qué hacer aceptó la invitación eligiendo simplemente un café. Cuando la mesera se retiró refregó sus manos por debajo de la mesa. No sabía si hacer preguntas era prudente aún
—Dime ¿Cómo están tus padres?— Akane preguntó para tener un tema de que hablar, se estaba esforzando bastante por esta oportunidad, por lo que había elegido renunciar a las quejas antiguas y tratarlo como un potencial amigo —Espero que estén bien
Ante el tema de conversación, el azabache se encontró más relajado —Ellos lo están haciendo bien, gracias por preocuparte— sonrió menos tenso —¿Cómo está tu familia?
—Ellos están bien, gracias por preguntar— antes de que pudiera continuar, sus órdenes fueron llevadas. Agradeciendo nuevamente se enfrascaron en su plática —En realidad, Ranma, te llamé aquí porque quiero proponerte algo
Ante la palabra proponerte, si corazón saltó emocionado. Aunque quería evitarlo no pudo dejar de generar expectativa ¡Basta! Se ordenó —¿Proponerme? ¿Cómo qué?— su curiosidad estaba escrita en todo su rostro
—Bien, lo diré sin rodeos. Me gustaría que impartieras clases de Artes marciales en el Dojo Tendo— soltó la bomba dejándolo descolocado. Ella ¿Qué? —Después de ver la competencia, decidí que quiero recibir a más estudiantes en el Dojo, pero necesito a más de un profesor para cubrir los horarios y pensé que si tal vez no has decidido dónde abrir tu Academia, podrías venir al Dojo para recibir alumnos. Por supuesto se te pagarían los honorarios por tus clases, simplemente puedes decirme cual es el costo de tus entrenamientos y si tienes algunas condiciones de horarios. Será un empleo por contrato— explicó a toda prisa llena de entusiasmo
Ranma no esperaba esto en absoluto. Relamente no sabía sus propósitos antes pero ahora era agridulce. Por supuesto que le encantaría dar clases en el Dojo Tendo. Desafortunadamente, era algo que no se podía permitir en estos momentos. Antes de que ella siguiera explicando la idea, habló con voz baja —En realidad, me honra que pensaras en mí. Pero es un poco imposible
Sin duda, eso no lo vió venir.
Continuará...
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Papel
FanfictionRanma y Akane se han distanciado después de terminar el instituto, sorpresivamente Ranma había logrado obtener un boleto a China y sin mirar atrás el muchacho se fue en busca de su cura Akane... Akane aprendió a superarlo, con el paso del tiempo Ra...
