Capítulo 63

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¿Una cita?

Si, eso podía catalogarse como una cita

Ranma no pudo contener sus labios, sus mejillas tiraban inconscientemente hacia arriba revelando una gran sonrisa —Claro, vamos— respondió poniendo el último par de palillos en el escurridor. Tratando de verse calmado le pasó un trapo para que secara sus manos —¿Qué película te gustaría ver?— cuestionó pasando la toalla entre sus dedos como si fuera lo más interesante del mundo

—No lo sé, habrá que verlo cuando lleguemos allá— respondió colgando su propia toalla en el fregadero, luego sonrió con un ligero sonrojo adornando su rostro antes de abandonar la cocina a toda velocidad. El riesgo de amar ¿Cuál de los dos había sido más valiente hasta ahora?

Akane ingresó a su habitación para elegir un atuendo, la emoción creció en su pecho haciéndola expectante del día siguiente; igual que Ranma, quien ya estaba haciendo un plan

Lo principal podía ser ver la película, pero ambos podían hacer algo más juntos, dar un paseo antes, comer un helado, algo que los tuviera juntos todo el día. Emocionado con la idea se la pasó planeando una ruta que le permitiera hacer más actividades además de ir al cine. Mañana iba a ser un grandioso día

O eso esperaron ambos, sin embargo, nadie previó la lluvia torrencial que se avecinó al día siguiente.

Decir que Akane estaba decepcionada era poco, decir que Ranma estaba aún más deprimido era eufemismo. El agua se precipitaba del cielo a grandes cantidades impidiendo a alguien siquiera salir al patio, incluso las clases habían sido suspendidas por el fuerte temporal. Un suspiro de resignación escapó de la boca masculina mientras veían las gotas de lluvia a través de la puerta que daba al estanque

—No es justo— se quejó ella, tenía tantas ganas de salir a dar una vuelta con Ranma, como en los viejos tiempos, cuando él se equilibraba sobre la reja de metal cuidandola desde su posición —¿Qué se supone que hagamos?— preguntó dejándose caer en la mesita con los brazos extendidos sobre la madera, todo el entusiasmo y expectativa de ayer fueron aniquilados por esta imprevista tormenta

—En serio que nos hace falta un auto— musitó Ranma apoyando su barbilla en la palma de su mano. Observó nuevamente el caer del agua sopesando antes de que el rostro se le iluminara —Ya que no podemos ir a ningún lado, vamos a ver una película aquí— sentenció volteando a verla, su sonrisa ladeada seguía siendo un espectáculo que dejaba el corazón de ella temblando

Rápidamente sonrió de vuelta estando de acuerdo —Me parece bien— aunque los planes de dar un paseo se arruinaron, aún podían disfrutar la compañia del otro, eso fué lo importante; cualquier otra actividad ya no tenía relevancia —Prepararé algunos bocadillos— se levantó del piso con rumbo a la cocina, actualmente ya eran las cinco y media de la tarde, mientras preparaba las botanas probablemente empezarían a ver la película alrededor de las seis de la tarde

En el rato que Akane preparaba un bowl de palomitas, Ranma movió la mesita trayendo un futón para compartirlo, mantas y el ordenador de la joven. Cerró la puerta del estanque acallando la mayoría del ruido externo antes de ingresar al sitio de películas en línea

—Las palomitas están listas— anunció Akane trayendo un montón de cosas sobre una charola, aderezos, otras botanas y gaseosa —¿Qué película vemos?— preguntó dejando todo delante del futon

—Estaba buscando alguna, pero no sé que quieras ver— habló él haciendo espacio para que se sentara —Estos son los estrenos más recientes— señaló la pantalla haciendo scroll con el mouse, en cada fila aparecían más títulos con portadas miniaturas

—Oh, esa es la que me recomendó Ukyo hace unos días— señaló, no sabía de que trataba pero si su amiga se la recomendaba debería ser una buena película. Lo que Akane había olvidado en su emoción, era que Ukyo amaba las películas de terror que ella detestaba y como no podía ser de otra manera, la película resultó ser un filme de terror

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