CAPÍTULO 21

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Alba comenzó a moverse, le estiraba algo en el brazo y en el muslo y cuando intentó sentir que era, le dolió y gritó. Alistair acudió con urgencia a su lado para que no se abriera de nuevo la herida.

- Amor. No te muevas o te dolerá.- le dijo casi en susurros como si se fuera a romper con un simple ruido.

- Agua.- pidió con una voz rasposa al tener la boca seca.

Al levantarse Alistair se quedo un espacio vacío no solo en la cama, también en el corazón de Alba, en dos zancadas cogió un vaso, lo lleno de agua fresca que había en una jarra sobre la mesa y con la misma urgencia se acerco de nuevo a ella recuperando el sitio que momentos antes había dejado, tomo con delicadeza su cuerpo para incorporarla con cuidado para que no le dolieran las heridas, cuando estaba en una posición mucho mas cómoda, tomo su cuello entrelazando sus dedos en su cabello oscuro y le acerco el vaso a los labios, esos que tanto había anhelado, volvía a tenerla a su lado.

- Bebe despacio.

Hasta beber era cansado para ella. Lo hizo en sorbos cortos tal y como el le estaba indicando. Al notar que su cuerpo caía de nuevo a un abismo, intento recostarse, y al recuperar de nuevo la comodidad de la cama, Alistair se inclino con cuidado sobre su cuerpo y la beso  con mucha ternura en los labios y le dijo sobre estos.

- Gracias por no dejarme.- susurro en sus labios mientras una lagrima llegaba a estos.

- Me duele.- se quejó.

- Voy a buscar a Kendrick.- beso su frente.

No quería dejarla sola, lo que menos le apetecía era abrir la  puerta de su habitación y salir en busca del médico. Varios de sus hombres incluidos Calem y Bryson habían hecho guardia allí, necesitaban saber del estado de su señora.

- ¿Todo bien?.- se dirigió su primo a él.

- Necesito que venga Kendrick, Alba ha despertado, le duelen las heridas.

Calem sin pensarlo se levantó, cruzo el pasillo bajo la mirada de su laird y su jefe y fue con urgencia a buscar al médico sin que nadie le hubiera dado la orden de hacerlo.

- Estás más tranquilo.- apretó el hombro de su primo que tenia aspecto de cansado.

- No.-afirmo contundentemente.- Lo estaré cuando tenga delante al maldito traidor. ¿Has descubierto algo?.

- Romy y su hijo estaban esa mañana en el puerto, esperando las provisiones semanales. Alistair asintió. - Melisandre la hija de Garret estaba en la cama.

- Lo pueden corroborar.-se apretó el puente de la nariz, comenzaba a dolerle la cabeza por la falta de sueño.

- Si, está enferma y sigue allí.

- Bien, quién más.

- Caillic, nadie sabe dónde está.- fijo la mirada en su primo.

- Señor.- interrumpió Maisie que aparecía tras Bryson.- Se marchó hace un día o dos a lo mucho, su tía la necesitaba en Glasgow, creo que tiene un negocio y cómo está enferma no puede atenderlo. Serán unos meses.- llevaba entre sus manos una bandeja con comida.

- Ósea, estamos de nuevo en el mismo punto.- gruñó Bryson.

- Sigue investigando.- le suplicó a su primo y esta asintió.

Al fondo del pasillo aparecieron dos sombras iluminadas por las antorchas que estaban encendidas, era Calem y el médico, ambos llevaban mucha premura en el paso. 

Kendrick revisó las heridas de Alba y vio que su malestar era porque los puntos le estiraban, empezó a ponerle grandes hojas húmedas sobre estas para hidratarlas y que no se le infectaran y ordenó que comenzaran  a darle sopa.

Alistair seguía sentando en el mismo sitio desde hacia horas, no se había separado de Alba, solo en el momento que abrió la puerta y dio gracias que fuera Calem quien buscara al medico. Su primo no le había dado buenas noticias, no sabían quien podría ser el traidor y en su cabeza solo se fraguaba la venganza contra su hermano, moriría lentamente entre sus manos, él y todos los que le estuvieran ayudando.

- ¿Cómo estás? .- se levanto de la butaca y se recostó a su lado.

- Lo siento. Luché, pero él era más fuerte que yo.- se le quebró la voz.

- ¿Te violó?.

Alba negó con la cabeza y empezó a llorar.

- Me defendí, pero me hirió y caí.

- Alba, si no te violó y estás viva, no caíste.- volvió a insistir.- ¿te violó?.

- No, le dije que tendría que matarme.

El beso su cabeza y se abrazó a ella. Necesitaba sentir su calor, su respiración, sentirla viva.

- Te tendió una trampa.- aspiró su perfume varonil y notó como el asintió.

- Nos dimos cuenta cuando llegamos allí. Y al ver que tú no estabas en el castillo, las piezas encajaron.

- Lo siento.- se apretó a su cuerpo.

- Alba, con quién hablaste en las cocinas. Deje órdenes que ese día no llegaría hasta la hora de comer. ¿Qué ocurrió?.

- Caillic me dijo que tuviste que salir antes y que nos veríamos dónde entrenamos.- Alistair se incorporo de golpe.

- Alba, no le di órdenes a Caillic y solo Bryson sabía dónde entrenamos. Ella es la traidora y ha escapado.- dijo furioso.- Por eso, la noche que entraron en el castillo ella estaba despierta y vestida, ella les dejó entrar.

- No lo creo y si fue ella sería por alguna razón...

- La razón es que pagara con su vida cuando regrese.

Poco a poco la ira de Alistair por saber quien era el traidor iba siendo mas pequeña, se hacia diminuta, como la nieve cuando sale el fuerte sol, el amor que sentía por ella podría derretir cualquier odio, ira o dolor. Durante el resto del día, la voz se había corrido por el castillo diciendo que Caillic era la traidora que había puesto en riesgo la vida de su señora y la del castillo, y que tal y como todos sabían, Alba era una guerrera y lucharía por su vida junto a su señor.

- Mientras estaba luchando por mi vida tuve un sueño contigo.- acarició el pelo de Alistair que estaba recostado sobre ella somnoliento y cansado.

- Y qué soñaste mujer.- dijo respirando de nuevo tranquilidad.

- Que te decía si una y otra vez aunque no me dieras un anillo.

- Tienes varios en tus dedos, te regalé algo mejor. ¿No crees? .- Alba río al no darse cuenta de la indirecta.- Espera.- gritó y se separó de ella para verla mejor.- Eso quiere decir que...

- Que me casaré contigo.

Alistair gritó, las puertas se abrieron por un Bryson, Calem y Maisie asustados al escuchar los gritos cuando él, lleno de felicidad anunció.

- La noche de antes que llegue el clan de laird McCalahan nos casaremos, será a los ojos de Dios mi esposa, ya que a los de mi clan y los míos, ya lo eres.

En ese momento todos felicitaban a la pareja, era un día para celebrar aunque ellos lo que realmente necesitaban era descansar.

Tú eres AlbaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora