- Atácame.- gritó Alistair a Bryson.
- Que cojones te pasa.- gruñó.
- Te he dicho que me ataques, acaso eres un maldito cobarde.
Bryson no lo pensó, estaba cansado de ver el juego que se traía su primo y de como desahogaba su furia en los entrenamientos contra él. Desenfundó su espada y empezó a atacarle, esta vez seria su primo quien besaría el suelo. Atacó por arriba, derecha, derecha, arriba de nuevo, izquierda, centro, arriba y le empujó.
- Qué te pasa.- gritó.
- Necesito desahogarme. Atácame más fuerte.- le gritó de nuevo.
Sumó todas las fuerzas que tenia y comenzó de nuevos sus ataques. Giro sobre sus pies y le golpeo por arriba y lo volvió a empujar cayendo al suelo, soltó la espada y le dio un puñetazo en el estómago y otro en la cara.
- ¿Esto es lo que querías? .- rugió lleno de furia.- Quieres más.
Alistair tenía a Bryson sobre él y cuando el segundo consiguió calmarse, sujetándolo de la camisa, le amenazó.
- La próxima vez, te juro que no respondo de mi fuerza. Se puede saber que cojones te pasa.
- Ella es lo que me pasa.- miro hacia su ventana.- No quiero, pero lo que cada día siento por ella es más fuerte. Necesito alejarme.
- Por Dios, Alistair. Ella no es Yvaine, deja que entré.
- No sabes nada de ella.
- Es verdad, pero veo que tú si y sabes que no es como ella. Niégamelo.- le exigió.
Alistair estaba teniendo una lucha interna con sus propios sentimientos. Claro que no era como Yvaine, no solo físicamente, también la integridad y la fuerza que trasmitía a quien estaba cerca de ella, pero no era posible, no con el corazón aun roto en mil pedazos.
Desde que se separó de Yvaine ninguna mujer lo había atraído de la misma manera que lo hacía Alba, es más, ni Yvaine lo atraía así. Le gustaba todo de ella, sobre todo que le retará.
Él era un guerrero, su vida era Escocia, repetía una y otra vez en su cabeza y sin darse cuenta lo dijo en voz alta.
- Mi vida es Escocia. No puedo permitírmelo.
- Te estás escuchando. Tu vida es Escocia y si Alba es Escocia. Inténtalo.
- Cuando se recupere se marchara.
- No lo sabes. Aún falta tiempo para eso. Jamás te rindes en las batallas, y ahora mismo piensas que es una derrota. No eres un cobarde o al menos nunca lo has sido, vas ha serlo ahora. Hazlo.- le incitó.
Alistair miró a la ventana y sin fuerzas en su corazón se quitó a su primo de encima, se levantó y se dirigió al castillo.
- No puedo hacerlo.- sonó a derrota.
Alba estaba nerviosa. La hora de la cena se estaba acercando y tenía muchas ganas de la compañía de Alistair. Esos pocos días que había estado allí y él le hacia compañía hizo que la estancia fuera mas amena y se dio cuenta que no tenia nada que ver con el señor rudo que conoció días atrás.
Su corazón se desboco por un momento cuando llamaron a la puerta, sus manos empezaron a sudar y se las secó en las sábanas.
- Puedo pasar.- dijo y entró Caillic con la bandeja de la cena.
- No viene Alistair.- pregunto desilusionada.
- Pues... el señor dijo que no se encontraba bien.- le informo la criada.
- Gracias Caillic, puedes marcharte.
Una vez sola en esas cuatro paredes, no tenia que pedir permiso ni ser sumisa u obediente, se puso de pie e intentó andar y al ver que ya no sentía tanto dolor, decidió sentarse en la silla y no cenar en la cama.
La verdad es que no tenía hambre, se sentía culpable. ¿Qué habría dicho o hecho para que Alistair no hubiera ido a cenar con ella?.
En el momento en el que terminó de cenar, se acercó de nuevo a la cama y en ese momento llamaron y entró Maisie.
- Hola mi niña. ¿Estás bien?.
<< No, no estoy bien. Estoy desilusionada, decepcionada porque un maldito cabezota escocés no ha venido a cenar conmigo>> pensó.
- Si, cada día me siento mejor. ¿Cómo está el señor?.
- Bien, se peleó con Bryson y parece ser que le hirió el orgullo. Nuestro señor es algo cabezón, pero tiene un gran corazón.- le tocó la cabeza con ternura.- Te he traído el brebaje.- Alba puso cara de asco.- Tranquila le puse un poco de uisge, tal y como me dijo el señor.
Alba bebió de aquella taza de arcilla y Maisie salió por la puerta cargada con la bandeja.
Intentó dormir, dio mil vueltas en la cama pero justo esa noche, ni el brebaje ni el uisge hicieron efecto alguno y no le entraba el sueño, sus pensamientos estaban con el señor del castillo y su cabeza iba a mil por hora intentando descubrir que era lo que había hecho mal para que esa noche no hubiera cenado en su compañía, tuvo que reconocer que lo echaba de menos.
Sin pensarlo dos veces, decidió ponerse en pie e intentar ir a la biblioteca a coger un libro y leer algo, eso era lo que solía hacer cuando no podía dormir, un buen libro y que le venciera el sueño mientras leía tranquilamente.
Miró a ambos lados del pasillo cuando salió de la habitación y cerró con cuidado la puerta tras de sí, suplicó que nadie le hubiera escuchado, soltando lentamente el aire que había guardado en sus pulmones con miedo de que la pudieran escuchar respirar.
Recordando el panfleto donde estaba el mapa del castillo, busco el lugar donde se situaba la biblioteca y se dirigió allí a la pata coja ayudada por las paredes.
No iba a negar que tuvo varios momentos que su cuerpo cedió al dolor pero en el momento en el que llegó a la estancia, abrió la puerta con urgencia para que no la descubrieran, una vez dentro miró a su alrededor, la chimenea estaba encendida y se respiraba paz.
Observo las estanterías llenas de libros. Era una maravilla pensar que se sentía privilegiada al poder simplemente acariciarlos con la yema de los dedos y aunque se hubiera llevado varios, tuvo que elegir solo de todos los que allí habían. Se sentó frente a la chimenea sobre una piel mullida de color blanco y comenzó a leer.
Llevaría varias horas cuando el sueño se apoderó de ella y levantándose torpemente, dejó el libro en el mismo lugar donde estaba y deshizo sus pasos hacia su habitación pensando en Alistair. ¿Qué estaría haciendo él?.
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Tú eres Alba
RomanceDespués de casarse con su amor platónico todo cambia de la noche a la mañana y no le apetece que nadie mas ocupe su lugar. En un breve espacio tiempo conoce a dos hombres que le atraerán, pero ¿Alguno de ellos podrá hacerle olvidar a su primer amor...