CAPÍTULO 39

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Aún no había salido el sol cuando el ruido de los guerreros desmontando el campamento la despertó. No recordaba cuando se durmió y menos aún si Alistair finalmente acudió o no a la tienda con ella.

Alba se aseo con un poco de agua que le habían dejado allí y se puso una camisa blanca con un chaleco ceñido negro, unos pantalones de cuero y sus botas altas de montar, lo que menos le apetecía era arreglarse como una niña pija, quería ir cómoda ya que tenían todo un día por delante de viaje.

- Buenos días.- le dijo Isobel feliz al verla.- ¿Has dormido bien?.- Alba levantó los hombros.

- ¿Dónde está Alistair?.- miro de un lado a otro intentando encontrarlo entre todos los guerreros con la mirada.

- Salieron hace un rato. Yvaine quería cazar con ellos- se le hizo un nudo en el estómago cuando lo escuchó.

- Toma.- le dio un vaso de leche con miel y un trozo de pan con queso derretido acompañado de carne desmigada.- Kendrick me ha dicho que como no te lo comas por tu propia voluntad, te patee el culo hasta que te lo hayas comido.

- ¿Eso ha dicho Kendrick?.- pregunto sorprendida.

- Bueno, no con esas palabras pero es lo que él me ha transmitido. Es más, yo iba a decir que como no te lo comas te lo meto por el culo, pero mi marido me llamo la atención de que no podía hablar de esa manera a la señora de Arran.- Alba la miro sorprendida y ambas rieron.

Alba se sentó junto al fuego y comenzó a desayunar. Como la noche anterior se fue a dormir con el estómago vacío, tenía tanta hambre que cuando acabó con el trozo de pan con queso y carne le pidió a Isobel que le trajera otro igual.

Ella tenía la sensación de que hacía una eternidad que no veía a Alistair, pero él tampoco había reparado en la ausencia de ella, ni la había buscado.

A lo lejos, vio a Bryson junto a Duncan a paso ligero y detrás de ellos con un trote más relajado iban Alistair con un semblante tranquilo y seductor conversando con Yvaine.

- Buenos días preciosa.- le dijo feliz Bryson bajando de su caballo junto a ella.- ¿Has dormido bien?.

- No.- contestó secamente sin apartar la mirada de su marido y su ex que venían a lo lejos.

- ¿Qué te pasa?.

- No sé. ¡¿Dímelo tú?!.- señaló a su marido  que aun no había llegado al campamento.- ¿Dónde durmió tu primo anoche?.

- Junto al fuego. No pienses cosas que no son. Cuando entró en vuestra tienda y te vio tan sumida en tus sueños, no quiso molestar tu paz y durmió junto a sus hombres.- Alba asintió.

- Parece que le ha perdonado todo lo que le hizo.- miro al suelo con tristeza.

- No creo que la haya perdonado, pero tenemos que hacer el viaje más ameno. ¿No crees? .- Alba asintió.- Venga, ponte la capa, nos marchamos ya, aunque cuando mi primo te vea así vestida, no se que dirá.

- Nada.- Alba se dirigió a Stoirm y cogió la chaqueta que Mary le había confeccionado. Era azul oscura como la noche, ceñida con botones dorados, el cuello y las mangas iban finalizadas con piel oscura que abrigaban su cuerpo.- No se fijara en mí, no ves que está ocupado con ella, es una señora, yo solo soy Alba.

- Como tú dices. ¡Joder!!!, con esa casaca se te marcan todas las curvas. Si no se da cuenta... mejor para mi, las vistas las disfrutare yo.- le sonrió y Alba le dio un manotazo en la pierna.

Montó su caballo y disimuladamente se puso al final de la comitiva, lo que menos le apetecía era ver y sentir como Alistair la ignoraba ya que no se percataba de que existía si Yvaine estaba cerca de él.

Tú eres AlbaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora