El sol apareció por el horizonte dando los buenos días a la tripulación del Escocia.
Alba seguía en la cama, abrazando a su marido cuando sintió el sonido de las gaviotas.
- Creo que ya estamos llegando a tierra.- beso a Alistair que seguía durmiendo aferrado a su cuerpo.- Vamos, despierta.- empezó a zarandearlo.- Quiero ver cómo llegamos.- Alba estaba ilusionada como una niña pequeña.
- No, no te levantes y sigue un poco más en la cama conmigo.- la cogió de la mano para que no se levantará.
Alba se sentó en la cama, cruzó una de sus piernas y le besó. Cuando Alistair soltó la mano para atraparla entre sus brazos, ella fue más rápida, se levantó y poniéndose uno de sus viejos vestidos se encaminó a la superficie del barco.
Tenía la mirada perdida en el mar, sus ojos brillaban de otra manera, nunca antes habían brillado así.
Alistair la observaba con detenimiento mientras se acercaba por detrás de ella, le puso su capa vieja verde y le tendió una taza de leche y miel.
- ¿Por qué no vamos a la cocina y comemos algo?. Desde anoche tú estómago está vacío y sabes que sigues débil.
- Ahora bajo y cojo algo de fruta, no quería perderme este paisaje.- se acurrucó en sus brazos intentando buscar calor corporal.- Está es una de las razones por la que me enamoré de tu tierra, es precioso el amanecer.- Alistair le besó la cabeza.- Es algo que me recuerda a mi tierra y me hace sentirme más cerca de ella.
- ¿La echas de menos?.- Alba alzó la mirada hasta que se cruzó con la suya.
- Ya no. Aquí tengo todo lo que tenía allí, incluso más. Ahora, te tengo a ti.
Tal y como Alba le había prometido a Alistair, bajó con él a la cocina y cogió pan con queso y una manzana. Esa mañana se había levantado con mucho apetito.
Cuando bajaron del barco, Franc y Alistair tenían que cerrar varios negocios en la posada e ir con una mujer no estaba bien visto, ella no podía estar en medio de una reunión mientras discutían los términos comerciales y cerraban el trato.
- ¿De verdad no te molesta si no estás presente? .- pregunto preocupado.
- Lo hablamos hace poco. La mujer es un florero.
- Sabes que tú no eres eso.- sonó duro.
- Lo sé, pero he de parecerlo. De verdad, no me importa.- le besó los labios.- Buscaré telas o una modista y haré tiempo hasta la comida.
- Habrá gente en el barco por si quieres regresar. No quiero que estés sola por aquí. Entendido.- Alba asintió feliz.- Ves la tienda que hay al final de la calle.- Alba miró donde le señalaba.- Es una modista. Toma.- le dio un saquito de terciopelo negro con monedas.- Compra todo lo que necesites.
- No hace falta que me des dinero, yo teng...
- Lo sé.- la cortó y acarició su mejilla.- Deja que hoy te mime yo.- Alba sonrió.- No te alejes y si te sientes incómoda o en peligro, regresa al barco.
- Te lo prometo.- le dio un beso que lo dejó sin respiración y se fue alejando de él.
Alba iba en dirección a la tienda que Alistair le había indicado, tenía que comprar ropa, algo de abrigo, zapatos, todo lo que necesitaba y era mucho.
- Entramos, nos están esperando.- le dijo Franc mientras abría la puerta de la posada.
- Entra tú, en cuanto Alba entre en la tienda voy yo.
Franc se adelantó a Alistair que no había dejado de mirar a su amada y no se unió a él hasta que ésta entró dentro de la tienda. Al sentir que ella ya estaba a salvo, entró en la posada y buscó a su amigo, tenia que unirse a el para cerrar varios negocios.
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Tú eres Alba
RomanceDespués de casarse con su amor platónico todo cambia de la noche a la mañana y no le apetece que nadie mas ocupe su lugar. En un breve espacio tiempo conoce a dos hombres que le atraerán, pero ¿Alguno de ellos podrá hacerle olvidar a su primer amor...