CAPÍTULO 28

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Como cada mañana Alba remoloneaba en la cama vacía. Alistair se levantaba antes del amanecer para entrenar con sus hombres y empezar el día dirigiendo a su gente a sus quehaceres.

En las tierras cada vez había nuevos arrendatarios. Poco a poco se estaba poblando de granjeros, ganaderos, pescadores, guerreros y hasta comerciantes, el sueño de Alba de reconstruir la isla tal y como se la imaginaba en las historias que le habían contado, se estaba haciendo real, la isla estaba convirtiéndose en lo que era antiguamente.

<<que día será hoy>> pensó Alba mientras se desperezaba y empezó a calcular. << Hoy es el día de Navidad, ¿celebrarán en este siglo esta fecha tan señalada?>>.

En ese momento se abrió la puerta y entró con una gran sonrisa su perfecto amante.

- Estás despierta mujer.- dejó la bandeja del desayuno en la mesa.- Creo que deberías comer y reponer fuerzas, estos días en cama parece que te hayan sentado bien. ¿tienes náuseas? .- Alba negó con la cabeza.- Alba.- sonó preocupado.- ¿Qué te pasa?, estás tensa. ¿de verdad te sientes bien?.

- Si, es que... ¿Puedo hacerte una pregunta?.-dudo por un momento ser sincera.

- Siempre.- y le tendió una taza de leche caliente con miel.- Pregunta.- se sentó en la cama junto a ella.

-Por un casual, ¿Hoy es el día de Navidad???.- se mordió el labio inferior y lo soltó lentamente.

- Si, hoy es Navidad. ¿por?.

- Porque no sabía si aquí se celebraba esta fecha, en España...

- Dime cómo la quieres celebrar.- Alba volvió a morderse el labio y él puso su índice sobre este.- Alba, dime que pasa por tu cabeza, aunque me encantaría no he logrado leer tú mente.- le insistió con dulzura y le besó castamente los labios.

- Ha veces creo que si lo haces.- le sonrió.- Solo quería saber si se celebraba. Quiero... Quiero vivir esta primera Navidad a tu lado como si fuera la última.

- Tan pronto quieres librarte de mí...- le quitó la taza de las manos.- Será la primera de toda nuestra vida y quiero que sea especial, por ello, muchacha.- se tumbó a su lado.- Empezaremos este día saciando mi hambre marital.- beso sus ojos, luego sus mejillas y posteriormente los labios y le mordió con pasión el labio inferior arrancándole un pequeño gemido.- A no ser que te opongas.

- Aaah, no.- gimió entre dientes y se acopló en su cuerpo.

Ambos seguían sedientos de pasión de sus propios besos, de su sexo, de sus gemidos, se necesitaban mutuamente y no se saciaban. Por ahora la magia de las primeras veces no había desaparecido, por mas que lo hicieran, no se cansaba el uno del otro.

- ¿Por qué me siento así cuando estoy dentro de ti? .- gruño entre dientes, mientras la poseía.- ¿Alguna vez dejaré de sentirme así?.

- Espero que no.- le contestó gimiendo sobre sus labios.

- Dios, nunca pensé que sería así. ¿seguirá siendo así siempre? .- dijo entre dientes y ella gimió cuando volvió a entrar y salir de su sexo.- Eres mía, solo mía. Quiero oírte, déjate ir para mí, solo para mí.

Alba no podía aguantar más el placer que sus manos, su cuerpo y sus palabras le hacían sentir y gritando su nombre se dejó ir con el maravilloso placer de sentir un nuevo orgasmo por y para él. Alastair entró varias veces más y cuando se vacío dentro de ella, se dejó caer sobre su cuerpo, rodando a un lado para no aplastarla mientras seguía colmándola de besos por el pelo con ternura y le repetía en gaélico sus votos y cuánto la amaba.

- Dime.- su voz era un susurro.- Cómo se celebra aquí la Navidad. Hay regalos, Papa Noel, villancicos...- se giró sobre su cuerpo poniéndose boca abajo y mirándole fijamente.

Tú eres AlbaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora