Había pasado una semana desde que regresó Bryson y tal y como ambos decidieron, la boda se iba a adelantar, el día había llegado.
Los preparativos estaban hechos, los nervios estaban a flor de piel y la mejor manera de calmar esos nervios según su abuela, era cocinar, una barriga llena dejaba el corazón contento y mientras estuviera entretenida, no tendría tiempo en pensar.
Aunque Alba se pasó el día de antes en las cocinas preparando suculentos manjares y un pastel, utilizando los ingredientes que había en ese siglo. Maisie al ver que echaba cerveza en la masa del bizcocho se sorprendió y esta al darse cuenta que la iba a llamar loca o bruja, le explico que de esa manera saldría más esponjoso, comprobando posteriormente que así era.
Estuvo practicando como hacer un glaseado de limón sin tener azúcar glas, y finalmente lo consiguió calentando un poco del zumo de limón y mezclándolo con el azúcar para que se unificase y volviendo a echar algo más de zumo para que quedara liguero, poco a poco, consiguió un glaseado perfecto el cual echó por encima del bizcocho y decoró con limón escarchado que previamente había preparado.
Alba seguía en la cocina, si, se había pasado casi veinticuatro horas metida entre ingredientes, cacharros, fogones y olor a buena comida.
- Niña. Debería ir a su habitación y darse un baño, quitarse el olor a cocina, recuerde que hoy se casa y debe arreglarse, nosotras seguimos con los preparativos.
- No puedo, tengo que terminar...
- No, no va a terminar nada.- Maisie la cogió de la mano y la sacó de la cocina en dirección a la habitación que usó al principio.
En ese momento se sentía como una niña. La habían cogido de la mano y obligado a abandonar algo que estaba haciendo y le gustaba, pero tenia razón, tenia que prepararse para su gran día. Abrió la puerta, el fuego estaba encendido, una bañera preparada con flores y aceite le esperaban. Alistair había hecho traer un aceite con olor a flores para que se relajara y disfrutara de ese último baño de soltera.
Comprobó que el agua estaba perfecta. No se habían dejado ningún detalle, sobre la mesa había una bandeja con carne, pan y vino, en la cama el vestido y unos preciosos zapatos a juego, sobre la silla unas telas de hilo para secar su cuerpo.
- No puedo hacerlo.- dijo en voz alta nerviosa mientras dio un gran sorbo a la copa de vino que se acababa de servir.
- ¿No lo amas?.- pregunto asustada Maisie.
- Claro que lo amo, tanto que a veces duele.- volvió a beber.- Y si no soy lo que él necesita.
- Lo eres, el castillo está cambiando, él es feliz a su lado. Son los nervios niña, desnúdese, dese un baño y en unas horas vendré ayudarla, vale.- Alba asintió como una autómata.
Maisie salió de la habitación dejando en ese momento a Alba sola mientras se desnudaba. Recogió su pelo ya que no quería mojarlo y se metió en la bañera intentando relajarse, pero fue el propio cansancio acumulado que se apoderó de su cuerpo he hizo que se durmiera entregándose totalmente a los brazos de Morfeo.
Alistair estaba cabalgando con su primo, necesitaba quemar los nervios que él también tenía.
Cuando entraron a las caballerizas y se dirigieron al interior del castillo, Alistair se tenso al ver que Alba no estaba en las cocinas donde unas horas antes la había dejado con los preparativos.
- Tranquilo señor. Está en su antigua habitación.- le acaricio la espalda con ternura Maisie.
Alistair no le contesto, simplemente se dirigió hacia las escaleras y como si hubiera leído su mente, azuzo a Bryson para que marchara tras su primo.
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Tú eres Alba
RomanceDespués de casarse con su amor platónico todo cambia de la noche a la mañana y no le apetece que nadie mas ocupe su lugar. En un breve espacio tiempo conoce a dos hombres que le atraerán, pero ¿Alguno de ellos podrá hacerle olvidar a su primer amor...