CAPÍTULO 37

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- Se puede saber qué narices haces de pie y vestida.- dijo enfadado Alistair en el umbral de la puerta.

- Mira, llevo diez días en cama, Duncan llega hoy y no pienso recibirlo aquí y en camisón. ¿Te gustaría que me viera así? .- Alistair imaginó la escena y negó con la cabeza.

- No, pero Kendrick dijo...

- Se lo que él dijo, pero me encuentro mejor que nunca y si sigo acostada me voy a volver loca.- alzó la voz.

- Dios, Eres una maldita cabezota, imposible hacerte razonar, ¿verdad? .- le dio la espalda.

- ¡Y me lo dices tú!!!.- dijo con indiferencia.- El mayor cabezón del reino eres tú. Si hay hasta canciones sobre eso.- Alistair gruño.- ¡¿De verdad ves cabezonería en esto?!.- Alba se acercó y se puso frente a él.- Cuanto antes vuelva a mi vida normal.- aclaro su voz y rectificó.- volvamos a la vida normal. También volverá el sexo.- bajo el tono de voz y sonó tan sensual que Alistair la miro a los ojos y se olvidó de todo.

- Sabes cómo convencerme.- le dijo sobre los labios mientras rodeaba su cintura con sus fuertes brazos.- ¿Vas a bajar así?.

- ¿No lo ves apropiado? .- Alba bajo tímidamente su mirada.

- Estas impresionante.- la cogió de la barbilla para que le mirase y le dio un dulce beso.

Alba llevaba puesto un vestido holgado de tirantes en tono verde jade con dibujos en verde lima, sobre este vestido llevaba otro en lana marrón oscura con mangas anchas las cuales se ensanchaban después del codo y donde el vestido finaliza, iba rematado en piel de un tono marrón oscuro. La parte delantera salía del bajo del estómago haciéndose más larga en la parte trasera de este. Mary y sus hijas le habían bordado en el pecho flores de mil colores.

- Mary ha hecho un buen trabajo. ¿Verdad? .- dio la vuelta sobre sí misma para que la mirase bien.

- Sabes que no entiendo de vestidos, pero te queda...- se quedó pensando y le brillaron los ojos.- Estás preciosa.

Durante los días que Alba estuvo en cama, ella hizo dibujos con carbón en papel, desde utensilios para la cocina, hasta diseños de vestidos o chaquetas, pero lo que más le sorprendió a Alistair fueron las estrategias de defensa para el castillo.

Habían comenzado a ponerlas en práctica desde que ella las dibujo en la bandeja del desayuno después de estar soñando durante toda la noche con estás.

Muchas mujeres se habían ofrecido voluntarias para aprender a usar el arco y sorprendentemente muchas de ellas habían demostrado la buena puntería que tenían con un objetivo en movimiento.

- Adelante.- dijo Alistair cuando escuchó que tocaban a la puerta de sus aposentos.

- Señor, Duncan Jaremia Freaser está en el gran salón.- dijo Maisie cuando abrió la puerta.

- Ya bajamos.- se dio la vuelta para mirarla.

- Mi niña, ¡no debería de estar en pie! .- le regañó Maisie al ver a Alba junto a su marido.

- De verdad, estoy bien.- Alba le miró a los ojos para que tuviera cuidado de no delatarla y que descubriera su secreto.

- Lo siento Maisie, yo no insisto más, es una batalla perdida y se que esta, jamás la voy a ganar.- dijo Alistair mientras le cogía de la mano con fuerza.- Vamos, nuestro invitado está abajo, no le hagamos esperar.

En el centro del salón habrían unos diez guerreros hablando. Al lado de Bryson estaba uno de ellos. Era igual de alto que él, cuando se giró, los ojos de Alba se encontraron con los suyos y este le sonrió y dio unos pasos para recibirlos.

Tú eres AlbaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora