CAPÍTULO 22

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Bryson se acercó a la habitación de su primo y de Alba para despedirse. Se había ofrecido a viajar a Glasgow para localizar a Caillic, interrogarla y sonsacarle el paradero de Nechtan, su sorpresa fue dulce al ver que ella estaba recuperada, al final todo había quedado en un maldito susto y la miro ensoñado mientras ella miraba a un punto fijo seguramente sumergida en sus propios pensamientos o recuerdos de lo que hacia poco había ocurrido.

- Se puede.- se apoyaba en el marco de la puerta.

- Pasa.- salió de sus pensamientos y sonrió.- Pero tú primo no esta aquí.- le advirtió.

- ¿Cómo estás?.- se fue acercando lentamente hasta llegar a unos de los doseles de madera de la cama.

- Cansada de estar todo el día aquí, encerrada, acostada sin hacer nada.- su voz era dramática.- Si supieran que la mejor medicina es el sol.- puso los ojos en blanco.

- Díselo. Aunque sea un testarudo, a veces escucha.- sonrió, cambiando de postura su cuerpo sobre el dosel.

- ¿Terco tu primo??? Creo que las burritas de Alcoy hacen mas caso que el.- Bryson abrió la boca sorprendido.- Está demasiado ocupado de que no me levanté de aquí.- dejo salir un suspiro.-  ¿Para que lo buscas? .- pregunto curiosa.

- Me voy a Glasgow.

- ¿Vas a buscar a Caillic?.

- Si.- paso su mano por el pelo algo nervioso.

- Sabes. No creo que esté allí.- su mirada era triste.- Creo que cometió un error y cuando quiso darse cuenta ya era demasiado tarde y él...- se le quebró la voz.- Seguro que la mató.

- Yo tampoco creo que este allí, pero si creo que tiene parte de culpa. Mi primo necesita respuestas...

- A veces creo que mas que respuestas tiene sed de venganza.- le cortó.

- También las tengo yo y no eres mi mujer.- bajo la mirada mientras se acerco a su lado.

- Aun no soy su mujer.- le aclaró.- Bryson.- le cogió la mano y le brillaron los ojos.- Puedo pedirte un favor.

- Si es sexo sabes que estoy dispuesto y mas siendo tú.- cambio de conversación con  una sonrisa pícara y ella le dio un manotazo soltando con brusquedad la mano que momentos antes había cogido.

- Ni en sueños.- puso cara de asco y él rio.

Alba se quitó una de las pulseras que llevaba y de ella sacó tres charms, un hada, un ángel y un cristal rosa, durante todo ese proceso no aparto la mirada de Bryson y como el estaba sorprendido por lo que creía que ella iba hacer con esas joyas.

- Necesito que vendas esto.- pensando que en esa época no existían deberían de tener valor.- Son únicos y probablemente muy valiosos. El corazón del hada.- le señaló donde estaba.- es de oro.

- ¿Cómo voy a vender eso? ¿y por qué?.- se movió nervioso.

- Lo vas a vender porque no tengo ajuar para tú primo y quiero tenerlo. Tengo muchas ideas para ayudar en el castillo, en las tierras pero tiene que ser de esta manera y así será. Consigue lo máximo que puedas y compra varios rebaños de vacas, cerdos, ovejas y cabras. También encarga en un astillero varias barcas o un barco.- dijo dudando llena de ilusión.- No sé si eso dará para todo.

- Para todo...- abrió los ojos.- Lo que no sé es si habrá dinero para que me paguen, ¡Esto es muy valioso!. ¿Estás segura?.

- Si, tengo que deshacerme del pasado para hacer paso al presente, a un futuro junto a tu primo en estas tierras, en el castillo.- le dijo mientras se volvía a poner la pulsera.

- Así lo haré. ¿Algo más?.- puso los charms en un pañuelo y lo guardo en el morral que llevaba en el cinturón.

- Necesitamos hombres que sepan trabajar la piedra para reconstruir el castillo, el granero e incluso las vaquerizas que están arriba de la colina.- Bryson miró por la ventana dirigiendo la vista donde ella se refería y asintió.- También semillas ya sean de patatas, tomates, lechugas, pimientos. No se, lo que veas correcto.- hizo una pausa.- Ah, sal.- le hizo una sonrisa de medio lado.

- ¿Quieres cambiar el castillo? .- estaba nervioso.- Tranquila, el granero y las vaquerizas lo harán nuestros hombres, ahora doy ordenes de ello.

- No quiero cambiar el castillo, quiero que vuelva a ser lo que era y si esta en mi mano ayudar, lo hare. Ahora este es mi hogar. - le apretó la mano.- Gracias.-le sonrió.

Bryson le devolvió la sonrisa. Con lo que ella le había dado podrían hacer muchas cosas y las harían, ahora debería no solo de buscar y encontrar a Caillic, sino hacer todos los recados que Alba le había encargado siendo el mas importante de todos, la venta de esas joyas por bastantes monedas.

- No le digas nada a Alistair. Es una sorpresa.

- Te lo prometo.- le besó la frente.

Ambos estaban sumidos en la conversación, en el secreto que debían de guardar a una persona importante en la vida de ambos, ya fuera por lazos de sangre en el caso de Bryson o unidos por el hilo rojo en el de Alba, no eran conscientes cuando en ese momento se abrió la puerta y entro dentro de la habitación Alistair observando la tierna escena entre ambos.

- Se puede saber qué haces besando a mi mujer.- se escuchó un gritó tras su espalda

- Me pillaste primo. Vi que salías y sabía que era un buen momento para cortejarla.

- Te dije que te alejaras de ella.- gruñó.

- Y eso voy hacer.- rio.- venía a despedirme, me has mandado bien lejos.- se giro y le miro de frente.- Voy hacer todo lo posible para encontrarla.- dijo seriamente.

Alistair asintió, acorto el espacio que había entre ellos y alargo su antebrazo para unirlo el de su primo con fuerza, ese era el momento en que dos hombres honorables  se despedían de esa forma tan tradicional, podían tener bromas entre ellos pero ambos sabían que eran leales el uno con el otro no solo por la misma sangre que corría entre ellos, sino por un juramente que se hicieron desde que eran unos mocosos que jugaban con espadas de maderas.

- Manda noticias. Y cuídate.

- De eso no lo dudes. Nos vemos en unas semanas.- abrazó a su primo.- Cuídala.- le dijo al oído.- Alba, quiero verte entera cuando regrese.- se dirigió a ella antes de salir de la estancia.

- Ya tengo ganas de ello.- ella le lanzó un beso y él cerró la puerta.

Alistair y Alba se quedaron a solas en la habitación, en silencio hasta que la segunda lo rompió.

- ¿Crees que la encontrará?.

- No. Es más, creo que ella está muerta.- Alba se tapó la boca.- Mi hermano se deshace de lo que le estorba y si se entera que sabemos que ella era la espía, estará muerta.

- ¿Crees que hay alguien más?.- Alistair se puso nervioso.

- No lo sé. Espero que no.

En ese momento, solo le preocupaba una cosa y era que Alba se recuperase y casarse con ella lo antes posible.

Se quitó la ropa y se acurrucó junto a ella. Ambos necesitaban descansar y recuperar las fuerzas perdidas y que mejor que hacerlo que piel con piel.

Tú eres AlbaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora