Capítulo 51: Ella lo sabía

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Una embarcación con dos de sus hombres recibió a Derek Walk, a su asistente y a Luisa a la mitad del camino, era una embarcación considerablemente más pequeña lo que la hizo lo suficientemente discreta.

Entre Luisa y su asistente movieron el cuerpo inconsciente de Ada y la dejaron en el frío suelo del jet privado.

—¿Ella esta viva?— le preguntó a Luisa al ver el estado completamente inconsciente de su hija.

—Si, use dardos tranquilizantes con ambos. Ninguno despertará pronto.

Derek Walk gruñó.

Realmente habría querido llevar a Mason consigo, hacerlo ver la tortura de Ada hasta romperlo pero era un hombre muy grande y pesado y solo contaba con Luisa y su asistente para ayudarlo.

Ademas era una operación que debía hacerse rápido.

—Vamos a la isla.— le dijo a su hombre que manejaba.

Pero cuando este se giró pudo notar que no solo no era un hombre si no que no era en absoluto su gente.

—Derek, cariño. Finalmente podemos vernos otra vez.

Diana, su exesposa le sonreía desde el asiento del conductor del jet. Vió con horror a su hija mayor levantarse del suelo como si nada y un arma se apretó en su cabeza.

Pero no era Luisa quien le apuntaba.

Si no su asistente.

Ada lo sabía.

Derek Walk jamas caería en su trampa. Había vivido y sufrido como su hija más tiempo que sus hermanos y uno de los castigo o privilegios de ser la hermana mayor era conocía mejor a sus padres.

Mason estaba nervioso. La conocía muy bien.

Jodidamente que la conocía.

Él pudo ver desde el principio que ella estaba tramando algo y sin duda intentó evitarlo. Ada no podía culparlo. Cuando él decidió tomarla en el barco segundos antes de que todo empezara no pudo controlarse tampoco, deseaba que él la llenara profundamente, sobre todo porque no sabía si un encuentro entre ellos podría volver a suceder.

Y lo odiaba.

Si lo odiaba, pero lo amaba con la misma intensidad, jamas dejó de ser así y no había nada que ella pudiera hacer para cambiarlo.

Ni siquiera lo intentaría.

Cuando Luisa apareció con el arma cargada apuntando a Mason con un dardo tranquilizante no pudo ocultar su expresión de culpa, no sabía si Mason lo había notado, solo sabía que así como ella no podría jamas perdonar el daño que él le había hecho él tampoco la perdonaría por lo que haría.

El dardo era de efecto rápido así que ella tuvo que correr para sostener su cabeza y evitar que se hiciera daño.

Lo dejó caer con suavidad en el suelo.

—Llevémoslo abajo— le dijo a Luisa quien asintió y con trabajo le ayudó a levantarlo.

Cuando lo dejaron en el almacén del barco, y aun con la presencia de Luisa, Ada no pudo evitar agacharse a su altura y besarlo en los labios entreabiertos por la inconsciencia.

—Te amo— le susurró quitando mechones de cabello de su rostro— por favor cuida de nuestro hijo.

—¿Estas seguro de que llegará aquí?— le preguntó Aron mientras esperaban frente al puerto de Corea del Sur. Realmente había sudo un trabajo exhaustivo lograr un acuerdo con la aduana de Corea y con la policía, pero la perspectiva de poder decir qué habían capturado al gran Derek Walk era un honor difícil de rechazar.

Ada WalkHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora