Capitulo 4 Los Muertos también pueden matar II

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—Hola, profesora Charlotte. ¿Puedo pasar?

—Claro, adelante. Toma asiento. —Charlotte levantó la vista de sus papeles con un gesto que pretendía ser casual—. Pensé que no ibas a venir.

—Dígame, ¿para qué me llamó?

—Quiero hablar contigo sobre algo que me molesta.

—¿Hice algo que la molestó?

—Sí. Pero vamos a llevarla con tranquilidad. —Se giró hacia un pequeño juego de té que tenía preparado en una esquina del escritorio y sirvió dos tazas con movimientos lentos, medidos.
Qué extraño tomar té con una profesora. Nunca lo había hecho —pensó Angel, observando el líquido caer.

—Angel, lamento la molestia, pero ¿puedes pasarme esa carpeta que está en el estante? La de papelería importante. —Charlotte sonrió. Algo en esa sonrisa no encajaba.

—Sí, claro.

Angel se levantó y caminó hacia el estante. Le dio la espalda a Charlotte exactamente tres segundos.

Fueron suficientes.

Es mi momento — pensó Charlotte sacó un sobre pequeño del bolsillo de su falda y vació un polvo blanco en la taza de Angel. Sus dedos no temblaron.

—¿Es esta carpeta?

—Sí, dámela.

Angel le entregó la carpeta y volvió a sentarse. Charlotte la dejó a un lado sin abrirla.

—Bien. Has tenido una actitud muy conflictiva últimamente —dijo con voz dura, dándole un sorbo a su propia taza.

—¿Cómo? Si solo llevo dos días aquí.

—Vi cómo te peleaste con Carl y Jaden.

—¿Y por qué no hizo nada al respecto? —Angel le dio un sorbo a su té por educación.

Tiene como polvo este té. Y sabe del asco. Sí que está enojada conmigo por cómo lo preparó —pensó Angel, arrugando la nariz apenas.

Eso es. Tómatelo, querido —pensó Charlotte, sin que su expresión se moviera un milímetro.

—La verdad, yo quería que Jaden le diera ese último golpe a esa perra —soltó Charlotte, la palabra cortando el aire como vidrio roto.

—¿Qué demonios? ¿Profesora, se encuentra bien?

—Así es, estoy muy consciente de lo que digo. He visto cómo esa maldita zorra se te pone de empalagosa últimamente.

Angel no daba crédito. Le dio otro sorbo al té solo por la inercia de no saber qué hacer con las manos.

Esta cosa sabe del asco. Mejor lo dejo —pensó, apartando la taza.

—Profesora, está muy mal lo que está diciendo.

—La verdadera pregunta es: ¿te encuentras tú bien, cariño? —La sonrisa de Charlotte se ensanchó. Ya no parecía una sonrisa.

—¿Por qué?

—Me molesta que hayas publicado historias etiquetándola. Me molesta que hicieras equipo con ella. Me molesta que fueras a buscarla a su casa y se subiera a tu coche nuevo antes que yo. Esa maldita puta.

—Profesora, cálmese. ¿Cómo demonios sabe todo eso? Es una acosadora.

¿Por qué demonios estoy sintiendo la boca seca? Tengo demasiada sed. No solo de sangre, también de agua. Me estoy sintiendo muy caliente. ¿Qué me está pasando? ¿Por qué tengo síntomas como si fuera un humano? —pensó Angel, con el primer hilo de alarma trepándole por la columna.

Vampire RebellionHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora