Hedeon se lanzó directo hacia Angel empuñando el ataque definitivo.
No llegó.
Seis cuerpos cayeron del cielo al mismo tiempo, golpeando el suelo con tanta fuerza que lo agrietaron desde cada punto de aterrizaje hacia afuera, las piernas firmes desde el primer impacto, como si hubieran calculado exactamente cuánta fuerza necesitaban para no hundirse y cuánta para que el suelo los sintiera. Se plantaron frente a Hedeon antes de que el desterrado terminara de procesar lo que estaba viendo, y uno de ellos le encajó una patada tan directa y tan perfectamente colocada que lo mandó estrellando contra los árboles del bosque, uno tras otro, hasta que los troncos lo frenaron.
Angel seguía en el suelo. Vivo.
—Yare... yare... daze... —dijo despacio el que había pateado a Hedeon, con una voz gruesa que pronunciaba cada sílaba por separado, el tono tan tranquilo y tan fuera de lugar que erizaba la piel de cualquiera que lo escuchara en esa situación.
Jacob Lemon Maxwell. Cabello bicolor que bajaba del rubio casi blanco en la parte de arriba al negro puro mientras descendía, algo punk pero con ese aire de chico e-boy que lo hacía inconfundible. La misma fuerza que Angel pero más lento y menos resistente, y con suficientes habilidades encima para que eso nunca fuera realmente un problema. Lo conoció en la escuela por los gustos musicales que compartían antes de que supieran bien qué tan parecidos eran en todo lo demás. Tocaba varios instrumentos. Adoraba el anime con la misma intensidad con que adoraba las peleas difíciles que lo dejaban al borde de la muerte. Era de esas personas que si no te tenía confianza podía parecer reservado hasta el punto del silencio total, pero que una vez que te la daba era una joya imposible de reemplazar. Angel lo convirtió porque el tiempo pasa volando cuando lo pasas bien con alguien, y no quería que nada se lo llevara antes de tiempo.
—¡Maldita sea, estaba a nada de matarlo! —se quejó Hedeon desde entre los árboles, con la voz todavía cargada de dolor y de una rabia que no tenía a dónde ir.
—Pero qué tenemos aquí —dijo otro de los que había caído, con una voz neutra y pausada, sin apuro ninguno—. Agarrarme hambriento —añadió, y la risa que siguió tenía algo de malvado que no encajaba para nada con el tono tranquilo de antes— es uno de los peores errores que pueden cometer.
Magnus Wilder. Delgado, no muy musculoso, con ese aspecto que hacía pensar que no tenía fuerza hasta que la soltaba y entonces ya era demasiado tarde para esa conclusión. Sus incrementos de poder superaban los de Angel aunque en nivel normal fueran iguales. Amable y gracioso con quien le tenía confianza, serio y apagado con el resto, poco expresivo con sus propios problemas pero capaz de acompañarte con los tuyos hasta donde hiciera falta. Angel lo conoció en la escuela al mismo tiempo que a Jacob, se encariñó de él y lo convirtió, y lo ayudó a construir una vida que antes no tenía.
—Se los dije —dijo una vampira con el pelo rubio sobrepasándole un poco los hombros, aterrizando con esa misma firmeza que los demás pero con una expresión que mezclaba el afecto genuino con la exasperación de quien lleva años acostumbrada a exactamente esto—. Es un inútil. Siempre se mete en problemas. Es un tonto. —Hizo una pausa breve y algo en su cara se suavizó un instante—. Pero así lo quiero, ni modo qué más le hago. —Y entonces apuntó directo hacia Hedeon, la voz subiendo de golpe—. ¡Oye! La única que puede agarrar a golpes a mi mejor amigo y dejarlo en estado crítico soy yo. —Se señaló a sí misma con toda la intención del mundo—. ¿Entendiste?
Ingrid Gastrell Bell. La mejor amiga de Angel, con el mismo nivel de poder aunque no igual de fuerza. Estuvo con él cuando las cosas se pusieron mal de verdad, cuando otras amistades lo traicionaron y él se quedó sin nadie. Descubrió lo que era Angel antes de que él se lo dijera, y lo aceptó sin juzgarlo ni un segundo. De 1.65 metros, pelo rubio, piel blanca que se sonrojaba rápido al tacto. Una presencia que llenaba cualquier espacio en que entrara.
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Vampire Rebellion
VampirosEn el pasado, se cazaban a las Brujas y las quemaban vivas, y se sigue teniendo la sospecha de que merodean por nuestros alrededores, pero... ¿nunca te haz preguntado si hay un Vampiro a tu alrededor? Ven sumérgete en este mundo fantasioso, oscuro...
