Los cuatro salieron del Babel sin hacer ruido, cruzando la puerta con esa naturalidad estudiada de quien sabe moverse sin ser notado. Una vez en la calle, el instinto tomó el control. No había decisión consciente en la velocidad que alcanzaron en los primeros segundos, era simplemente lo que el cuerpo de un vampiro hace cuando se le da permiso.
Pasaron entre la ciudad como sombras, demasiado rápidos para cualquier cámara de vigilancia, demasiado silenciosos para cualquier transeúnte que por casualidad mirara en la dirección correcta. Londres los dejó pasar sin enterarse.
—Muchacho, tranquilo. No somos igual de rápidos que tú —dijo Adam con el aliento ya un poco forzado.
—Para mí esto es una caminata tranquila —respondió Angel, que no estaba usando ni la mitad de su velocidad real—. Está bien, disminuyo.
—Uff. Ya empezaba a sentir fatiga —dijo Mike.
—Eres muy rápido —comentó Adrik con ese tono ruso suyo que hacía que cualquier observación sonara a evaluación táctica.
—Deberíamos entrenar juntos para mejorar su resistencia y velocidad —dijo Angel.
—Para mí sería perfecto —respondió Adam.
—Lo mismo digo —añadió Mike.
Siguieron corriendo, ahora a una velocidad que los tres podían sostener sin problema. Aun así, los kilómetros pasaban en segundos. Tres punto dos kilómetros en menos de un minuto, lo que equivalía a moverse a ciento noventa y dos kilómetros por hora. Para Adam, Mike y Adrik era un esfuerzo considerable. Para Angel era, efectivamente, una caminata tranquila. Su velocidad máxima real triplicaba eso, y en el mundo vampírico ni siquiera lo ponía entre los más rápidos.
El bosque apareció cuando la ciudad quedó atrás. Un campo abierto primero, plano y oscuro, y después la línea de árboles cerrándose hacia adelante. Si volteabas atrás desde la entrada del bosque podías ver a lo lejos el perfil iluminado de Londres, los edificios del centro recortándose contra el cielo. Adentro era otra cosa. Árboles frondosos y densos, humedad que se metía por la ropa, temperatura que convertía el aliento en vapor visible y el silencio en algo con peso propio.
Los cuatro se detuvieron frente a la línea de árboles. El instinto seguía ahí, pero lo contuvieron lo suficiente para pensar con claridad, porque un vampiro con el instinto al máximo no planea nada, solo actúa, y actuar sin plan en un bosque oscuro con cuatro depredadores separándose en distintas direcciones era una forma eficiente de causar un desastre.
—Ya llegamos —dijo Angel.
—Se ve genial un bosque oscuro con esta temperatura —dijo Adrik con algo que en otro contexto habría parecido nostalgia, pero que en él era simplemente comodidad. Las tierras frías siempre le habían resultado familiares.
—Ya saben el plan —dijo Angel.
—Claro —respondió Mike.
—Bien. No somos desterrados. No somos malas personas —dijo Angel, y no lo dijo como recordatorio para los demás sino también para él mismo.
—Por más que seamos vampiros, seguimos teniendo sentimientos y un lado humano —dijo Adam, y el tono cambió. Se puso más quieto, más adentro.
—Oye, estoy contigo. No te pongas así —dijo Mike poniéndole una mano en el hombro.
Adam no había podido visitar a su familia desde que despertó siendo vampiro en un lugar que no reconocía, lejos de casa, con Mike a su lado y sin ninguna explicación de lo que les había pasado. Los dos habían peleado contra ese vampiro desterrado con todo lo que tenían, con años de artes marciales y con la convicción de quien pelea por su vida, y no había sido suficiente. Murieron de un mordisco y despertaron siendo lo que habían intentado destruir. Ahora Adam sabía que su madre estaba enferma, que le quedaba poco tiempo en este mundo, y no sabía cómo acercarse sin arriesgarse a lastimarla. Contestaba las llamadas, respondía los mensajes, seguía ahí pero a distancia, porque era lo único que podía ofrecerle sin que el lado vampiro se interpusiera.
ESTÁS LEYENDO
Vampire Rebellion
VampirosEn el pasado, se cazaban a las Brujas y las quemaban vivas, y se sigue teniendo la sospecha de que merodean por nuestros alrededores, pero... ¿nunca te haz preguntado si hay un Vampiro a tu alrededor? Ven sumérgete en este mundo fantasioso, oscuro...
