Capitulo 3 Corre II

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Naomi y Angel subieron las escaleras de roble oscuro del edificio principal. El barniz viejo crujía bajo sus pasos y el eco subía hasta el techo abovedado. Las miradas los seguían como si fueran celebridades entrando a una alfombra roja. Rumores, celulares en mano, susurros que se cortaban cuando pasaban cerca y se reanudaban a sus espaldas. En cuestión de minutos, dos personas habían generado más tendencia en la escuela que un influencer en plena polémica. Tomaron el pasillo del segundo piso, amplio y bien decorado, con ventanales que daban a los edificios medievales y las fachadas futuristas de la ciudad. La luz gris del día nublado les pintaba sombras largas en el piso de mosaico. En el salón, Judith tenía el celular en mano y los ojos abiertos como platos.

—Lilith, ¿ya viste las stories de Naomi y Angel? —la voz le salió con ese tono de quien trae un chisme que le quema por dentro.

—No. ¿Por qué? —Lilith la miró confundida.

*Algo me dice que esta tonta ya se enamoró de ese tarado* —pensó Lilith.

—¿Cómo que no? Se hizo tendencia en minutos —Judith abrió más los ojos, como si Lilith le estuviera diciendo que no sabía quién era el presidente.

—¿Pero qué se hizo tendencia? Ya dime —soltó Lilith, impaciente.

—Naomi y Angel subieron stories juntos. Se compartieron fotos, se etiquetaron, y el rumor se corrió: todos creen que se gustan —resumió Judith en tono de chisme candente.

—Ay no, lo sabía —Lilith se llevó la mano a la cara.

*No puede ser. Se enamoró de ese maldito tipo. ¿No ve la mala vibra que da?* —pensó Lilith, apretando los dientes.

—¿Está mal? —Judith ladeó la cabeza, confundida.

—¿Tú tampoco ves la mala vibra que da ese tipo? —Lilith la miró como si la respuesta fuera obvia.

—¿Por? —Judith alzó las cejas.

—Solo míralo. Tiene una forma de ser muy rara, típica de un psicópata —el desprecio le goteaba de cada sílaba.

—Ay, ¿no estarás exagerando? —Judith cruzó los brazos con confianza.

—¿Exagerando? —Lilith la miró incrédula—. ¿No le viste el color de ojos? Sé que no es muy científico de mi parte, pero me da tan mala vibra... ha de ser un monstruo.

—Ay, sus ojos son bonitos, no exageres —insistió Judith.

—Lo voy a matar si le hace algo a mi Naomi —el tono de Lilith cambió a algo posesivo, casi maternal.

—¿No te da gusto? Es el mejor partido que Naomi puede tener —Judith se inclinó hacia ella con entusiasmo—. Mira las cosas que tiene. Seguro viene de buena familia.

—No me da gusto —cortó Lilith—. Puede tener muchas cosas materiales y buena familia, pero ha de ser una mierda de persona.

—Ay, Lilith, le tienes mucho odio —Judith la miró con lástima.

—No es odio. Simplemente no me cae bien y no me da buena espina —Lilith se cruzó de brazos, dando el tema por cerrado. En eso entraron unas compañeras de clase con el mismo tema en la boca, reuniéndose con otros alumnos.

—Amiga, ¿ya viste las historias de Naomi? —soltó una de ellas.

—Sí, en especial las de Angel. Se hizo polémica —respondió la otra con el mismo tono chismoso.

—Vaya, sí que es una gran polémica y solo ha pasado un día —murmuró Lilith al escucharlas, sacudiendo la cabeza.

—¡AAAAAGH! ¡Maldita puta! —el grito de Elizabeth cortó todas las conversaciones del salón. Entró con el celular en mano, apretándolo hasta que los nudillos se le pusieron blancos. Todas las miradas volaron hacia ella—. ¡Tenías que entrometerte en lo que no te importa! —la voz le temblaba de celos. Se dejó caer en su asiento de golpe, el impacto resonando en el escritorio de madera.

Vampire RebellionDonde viven las historias. Descúbrelo ahora