Harry's POV:
Una parte de mí estaba a punto de darse media vuelta y huir de la casa de Skylar.
La otra me anclaba los pies en la puerta de su hogar y me recordaba que estaba aquí para aclarar temas de dinero con sus padres.
Y la tercera parte me decía que era para divertirme con ella un rato.
Debíamos hablar sobre el baile prohibido que habíamos creado. Le mostraría las reglas de mi juego y colocaríamos límites para ambos como siempre lo había hecho. Esperaba que Skylar no se asuste con todo el mundo que tenía para enseñarle y el placer por ofrecerle. No me imaginaba ahora mismo en la cama con otra mujer que no sea ella.
Estos últimos días había aceptado que aquel pago masivo de dinero que hizo por mi papá lo hizo con buena intención. Poco a poco se me fue bajando la cólera y empecé a buscar soluciones. Ya no se podía retroceder en el tiempo, el pago estaba hecho y ahora solo necesitaba devolverle su dinero poco a poco.
Eso nos llevaba a una especie de reconciliación y tregua. Si bailaríamos juntos y debíamos entrenar como pareja por cuatro semanas... diablos, era mejor llevar la fiesta en paz y que la chispa entre los dos se encienda...
...en el baile, porque para otra cosa ya estaba bien incendiada.
Carraspeé aclarándome la garganta y apreté el asa de mi maletín sorpresa en mi mano cuando estaba a punto de volver a tocar la puerta. Mi intensión se vio interrumpida cuando una Skylar sonriente y con el cabello mojado me abrió, agitada.
—Perdón por demorar —dijo jadeante—. Me estaba cambiando. Pasa.
La examiné mientras me adentraba a la mansión Ford. Skylar lucía una falda por encima de las rodillas y una blusa blanca desabrochada hasta el inicio de su escote. Era un uniforme formal pero también revelador dependiendo las intensiones de su espectador.
—¿Te bañaste recién? Te dejé salir de clase antes de las cuatro —regañé.
Seguí a Skylar hacia su comedor. Una larga mesa con doce sillas debajo de un candelabro nos esperaba. Estaba repleta de bandejas de comida humeante y dos jarras con algún resfresco rosado. La cena estaba servida.
—Tuve que ir a la empresa de papá y luego me puse a acabar tu ensayo —explicó—. Ven, siéntate, voy a avisarles a mis papás que ya llegaste.
Casi cierro los ojos cuando pasó por mi lado y su aroma a fresco me inundó. Mientras la perdía de vista hacia las escaleras, intenté rescatar su perfume. Olía a dulce, ¿chicle, fresa? Me provocaba morderla.
Agité la cabeza apartando esos pensamientos que no correspondían al momento y dejé mi maletín en una esquina del comedor donde pasase desapercibido, lejos de la mesa. Decidí esperar de pie contra la pared, observando a la distancia los pies de la inmensa escalera, esperando por los Ford.
Pronto los invoqué e hicieron presencia. Me enderecé y la doctora Ford fue la primera en acercase con una sonrisa.
—Buenas noches, señores —saludé.
—Oh, Harry, bienvenido —ella me abrazó cortamente—. Te presento a mi esposo Vlad.
Estreché mi mano firme con la del caballero. Un hombre alto y bien peinado. Tenía buen porte y esa sonrisa blanca y confiada solo derrochaba dinero.
—Un placer, señor. Harry Styles —me presenté.
—Vlad Ford —correspondió—. Un gusto tenerte aquí. Por favor, tomemos asiento.
Me estremecí dándole una mirada nerviosa a Sky. Este tipo de tratos solo lo había visto en las películas y libros. Jamás en mi vida había asistido a casas inmensas o escuelas adineradas. Mis amigos no eran millonarios ni trabajé para empresas prestigiosas. Temía meter la pata y hacer algo desagradable para ellos.
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Dirty Dancing
FanfikceElla me torturaba tres días a la semana con esos ojazos color miel, con sus provocadores labios carmesí, con sus preciosas piernas largas y perfectas, con la voz más sensual, y la sonrisa más coqueta que había visto en mi vida. Skylar Ford era la te...
