37. Dirty Dancing: El Momento de Mi Vida

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Skylar's POV:

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Skylar's POV:

El momento de mi vida.

Todo parecía ir en cámara lenta y borroso mientras me subía al escenario. Intenté colocar mi cabeza en esto, en concentrarme en brillar en esta oportunidad de solo cinco minutos.

Debía confesar que ver a Harry tan confiado en nosotros me traía esperanza y seguridad, y subir de la mano con él al escenario me llenó de valor. Harry se quedó a un lado del escenario y yo caminé sola hacia el medio de este aún sin ser blanco de miradas gracias a las luces sin apuntarme todavía.

Agaché la cabeza viendo de reojo a Styles disfrutando de los diez segundos para prepararnos que nos daban. El cuerpo me temblaba de la adrenalina y los nervios. Harry me hizo una seña con la mano que subía y bajaba lentamente, indicándome así que respire para tranquilizarme.

Y segundos más tarde, la melodía de la canción empezó a sonar, las luces iluminaron el escenario y con ello a mí y a Harry adentrándose. Pronto su voz resonó por el salón y aquel fue el aviso de que era el momento de empezar la coreografía.

Noté de que, si solo lo veía a los ojos y a nada más a nuestro alrededor, todo estaba bien. Nuestras voces juntas en la canción de fondo sonaban asombroso, y aunque quisiera sonreír por eso, sabía que debía mantener cada mirada, cada sonrisa, cada gesto exactamente igual al de Baby, la protagonista de la película.

Entre giros, zancadas y cruzadas de pierna nos desplazamos por el escenario siguiendo la rutina. Nuestras manos sabían perfectamente dónde colocarse, de dónde sujetarse. Nuestros pechos ya sabían cuando apoyarse contra el otro. Nuestros pies ya no se pisaban, conocían el camino que había que recorrer. Y, sobre todo, nuestros corazones ya sabían bailar al mismo compás.

El público de vez en cuando aplaudía o gritaba con complicidad cuando algún movimiento sensual se avecinaba o teníamos los rostros muy cerca. Y la mejor parte se la llevó Harry cuando fue momento de su solo y saltó del escenario hacia el piso para bailar por la pequeña pasarela que separaba al público en dos campos de derecha e izquierda.

Mientras las palmas acompañaban al ojiverde, traté de seguir en el personaje, aunque no era mi turno de bailar. Los nervios empezaban a consumirme como fuego en el pecho cuando noté que el momento de la alzada se acercaba.

Sin poder retener más el tiempo, Harry me vio desde su puesto y me dio una mirada que aseguraba de que este era el momento para correr y saltar. Así, fui bajada del escenario con la ayuda de dos muchachos que me tomaron de los brazos.

Le asentí con la cabeza y me dispuse a correr. Sin apoyarme, sin impulso, sin su ayuda, salté lo más alto que pude lanzándome a él. De inmediato sentí sus grandes manos en mi cadera y vientre bajo levantándome. Al instante reaccioné y coloqué toda mi fuerza en mi abdomen para sostenerme en una línea recta, con los brazos estirados de lado a lado y al mismo tiempo poner una sonrisa en mi rostro que disimule lo aterraba que estaba.

Dirty DancingDonde viven las historias. Descúbrelo ahora