Harry's POV
La suave brisa primaveral despeinaba mi cabello mientras Natalie y yo cruzábamos la calle hacia LoveStep. Su pequeña mano estaba cálida en la mía, y no pude evitar sonreír mientras ella saltaba a mi lado, su tutú rosa rebotando con cada brinco emocionado. A sus cuatro años, mi hija ya era la personificación de la alegría pura: una perfecta combinación de Skylar y yo, aunque nunca admitiría en voz alta cuánto se parecía a mí.
—Papi, ¿crees que a mami le gustará mi nueva pirueta? —preguntó Natalie, con sus ojos verdes y grandes mirándome con tal sinceridad que mi corazón se hinchó en mi pecho.
—Le va a encantar, princesa —le aseguré, dando un suave apretón a su mano—. Has estado practicando muy duro.
Natalie sonrió, revelando los hoyuelos que reflejaban los míos, y reanudó sus saltitos con renovado vigor. Sus rizos dorados rebotaban con cada paso, atrapando la luz del sol de una manera que los hacía parecer casi mágicos. A veces, solo mirarla me dejaba sin aliento. Esta pequeña persona que era mitad yo, mitad Sky, y de alguna manera completamente su propia persona a la vez.
A medida que nos acercábamos al familiar frente de LoveStep, ahora expandido al doble de su tamaño original, no pude evitar pensar en aquel día en el hospital hace cinco años. El día en que mi madre, antes de morir, de alguna manera, supo sobre Natalie antes de que ella siquiera existiera:
"—Tan linda... Harry, es idéntica a ti.
El corazón me empezó a latir con fuerza, y sentí la mano de Skylar hacerse un puño en mi hombro. Me aterraba pensar en la idea de que a este punto la cabeza de mamá esté delirando sin saber qué decía.
—Así es, Natasha —la doctora Ford intervino a los pies de la camilla—. ¿Por qué no nos cuentas más de ella?
La observé con el ceño fruncido de la confusión. Ella me hizo un gesto de "no digas nada", y con un ademán le indicó al enfermero que mueva algo entre los sueros que le colocaban. El joven silenciosamente cerró el regulador de flujo y retiró las vías de su brazo y mano.
—Sí, nuestra nieta —mamá sonrió—. Su cabello es dorado y lleno de rulos... tiene una sonrisa dulce como la de Skylar, aunque con hoyuelos traviesos como los de Harry. ¡Oh! Qué mimada es... —rió débilmente—. Hicieron bien en meterla a clases de ballet, a ella le encanta, siempre me habla de sus clases."
El recuerdo todavía me producía escalofríos. ¿Cómo lo había sabido? ¿Cómo había descrito a Natalie con tal precisión años antes de que fuera concebida? A veces, en noches tranquilas cuando observaba a mi hija dormir, me preguntaba si mamá estaba cuidándola, cuidándonos. Si de alguna manera, en esos momentos finales, había vislumbrado más allá del velo que separaba este mundo de lo que venía después.
Cuando Sky y yo nos enteramos de que íbamos a tener una niña, casi tuve un ataque de pánico. Los niños estaban bien... yo era uno, después de todo. ¿Pero una niña? ¿Una hija pequeña y frágil que algún día enfrentaría un mundo lleno de peligros? La idea me aterrorizaba hasta la médula. Ya me preocupaba constantemente por Sky; añadir otra mujer a mi corazón parecía pedir ansiedad permanente.
Pero entonces llegó Natalie, toda sonrosada y llorando, con un mechón de pelo rubio y mis hoyuelos ya visibles cuando lloraba. En el momento en que la enfermera la puso en mis brazos, estaba perdido. Completa, absoluta, desesperadamente enamorado de esta pequeña humana. El feroz instinto de protección que había temido llegó puntualmente, pero con él vino una alegría tan profunda que no sabía que era posible sentir tanto a la vez.
—¡Papi, mira! —La voz de Natalie me sacó de mis pensamientos. Había soltado mi mano y ahora estaba demostrando su pirueta justo allí en la acera, su tutú abriéndose mientras giraba. Su técnica no era perfecta (solo tenía cuatro años, después de todo), pero la determinación en su rostro era pura Skylar.
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Dirty Dancing
FanfictionElla me torturaba tres días a la semana con esos ojazos color miel, con sus provocadores labios carmesí, con sus preciosas piernas largas y perfectas, con la voz más sensual, y la sonrisa más coqueta que había visto en mi vida. Skylar Ford era la te...
