26. Triángulo Amoroso

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Skylar's POV:

Harry y yo habíamos llegado al estudio de grabación. Una habitación ligeramente grande y con bastante espacio. Tenía las paredes acolchadas y una luz amarilla suave que producía un ambiente íntimo y cómodo para grabar. Se dividía en dos partes por una pared de vidrio: la más pequeña, donde estaban los micrófonos, y el espacio más amplio con los equipos de edición y máquinas de producción. 

Nos encontrábamos en este último intentando colocar la pista de la canción "I've Had the Time Of My Life" para empezar a practicar.

—No te olvides de ponerle grabar —Harry apuntó.

—Obvio. ¿Cómo sabemos si ambos micrófonos están conectados?

Styles salió del cuarto de producción y caminó hacia los micrófonos. Lo vi juguetear con los pedestales y luego lanzarse contra las paredes acolchadas entre risas.

—¡Eres un niño! —le grité.

Harry me vio, pero sin perder la sonrisa, señaló su oreja y negó con la cabeza. No me escuchaba. Busqué con la mirada algún botón que me permitiera hablarle hasta el otro cuarto, y cuando vi uno amarillo que decía "Mic", lo presioné y hablé:

—¿Me oyes?

—Lamentablemente. ¿Qué decías?

—Que dejes de jugar, vas a romper algo.

Styles me retó con la mirada volviendo a lanzarse contra la pared.

—¿Puedes hablar algo en el micrófono para ver si se escucha aquí? —consulté.

Harry carraspeó con seriedad regresando a los micrófonos y acercó sus labios a uno de ellos. Su voz próximamente se escuchó en el cuarto:

—Tus tetas se ven más grandes con ese brasier.

Harry rió tirando su cabeza para atrás y yo agaché la mirada a verme: era un brasier con push-up que me gustaba y este top con el pecho en forma de U no ayudaba mucho a cubrirme. Harry era un descarado.

—Funcionan bien, no como tu cerebro —escupí.

—Te pusiste roja —molestó sonriente.

—Acabas de hablar de mis tetas en un micrófono. Por supuesto me pongo roja.

Harry volvió a reír.

—Ah, pero cuando te hablo de ellas en el sexo te excita.

Le lancé una mala mirada poniéndome de pie. Configuré el inicio de la pista de la canción para que se repitiera sin cesar una y otra vez cuando acabe, y me aseguré de empezar a grabar nuestra sesión. Salí del área de producción y me adentré al cuarto acolchado con los dos micrófonos y audífonos grandes colgando del pedestal.

—Está grabando, así que deja de hablar de mis tetas —advertí.

—¿Y yo cuándo hablé de ellas? —Sonrió socarrón a la vez que tomaba sus audífonos.

Respira, Skylar.

Saqué mi teléfono del bolsillo trasero de mis jeans y coloqué la letra a la altura de nuestros ojos.

—¿No te sabes la letra? Uy, qué mala fan... —fastidió.

—Cállate, es solo para guiarnos y que no la caguemos.

—Bueno.

Al colocarnos los audífonos, la pista ya se estaba reproduciendo e iba adelantada más de la mitad de la canción, así que decidimos esperar en silencio a que esta acabe y vuelva a empezar para cantar.

Dirty DancingDonde viven las historias. Descúbrelo ahora