20. En el Bosque

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Harry's POV:

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Harry's POV:

Me encontraba en un conflicto. 

Veía a Skylar tres veces a la semana. Pasaba con ella tres horas y media por día.

Aún así quería más.

Quería volver a verla cuando nuestra lección terminaba. Quería volver a hablarle, aún así sea peleando. Me gustaba ver su rostro fruncido y escuchar su voz rasposa, pero sensual cuando se molestaba. Me causaba gracia.

Me encontré a mí mismo pensando en ella todo el fin de semana. Me preguntaba si había visto a Zacarías, ¿serían novios? ¿Se habrán acostado ya? ¿Skylar dormiría con dos a la vez? ¿Él la hará disfrutar como yo? Pensamientos como esos me enfurecían, me llenaban de celos pensar que él la tocaba, que su piel marcada por mí también era probada por otro.

Probablemente debería ir a terapia.

—Estaciónate ahí —exclamé por la ventana de mi auto hacia Skylar en su camioneta—. Yo me coloco detrás del tuyo.

—¿No está prohibido? —Frunció el entrecejo, apretando sus manos en su volante.

—No hay una mierda de letrero de prohibido. Ve, ya me cansé de estar sentado.

Esperé pacientemente a que la niña estacione su camioneta en el espacio libre a las afueras del bosque. Era un terreno abandonado minutos antes de salir de Manchester, a algunos kilómetros de la carretera. Nuestros vehículos se habían ensuciado terriblemente con la arena y tierra que levantamos de la pista, pero estos momentos a solas valdrían la pena.

—¿Por qué no nos quedamos hasta el atardecer? —inquirió ella bajándose de su camioneta.

Apagué el motor de mi auto, la miré y salí de él con una exhalación cerrando la puerta de un golpe. Mi espalda me lo agradeció enseguida. Una hora y media manejando no era divertido.

Sobre todo teniendo a Skylar detrás de mí tocando su claxon como loca, bajando sus ventanas y dejando que el volumen de su radio llegue hasta mi carro, jugando con sus luces, y retándome a carreras cada tres kilómetros. No solo tuve que guiarnos hasta el bosque, sino que también tuve que asegurarme de que no cause un accidente y ambos lleguemos con vida.

—Falta una hora y media para eso y hace frío —refuté.

—¿Y? ¿Acaso no vamos a bailar? Así nos calentamos.

Entrecerré mis ojos en su dirección. Skylar me sonrió inocente sin mostrarme los dientes. Era una chiquilla engreída.

—Veremos el atardecer como relajo —advertí—. No como algo... romántico o una cosa así.

Sky puso sus ojos en blanco y empezó a caminar al interior del bosque.

—Oye, espérate. —La seguí a zancadas—. No puedes alejarte así de mí, es peligroso.

Dirty DancingDonde viven las historias. Descúbrelo ahora