23. HELL 2/2 - Regalo de Harry

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*Segunda parte del maratón. Si no has leído "HELL 1/2 -Sobre Regina" primero, ve a ese antes! Es el anterior a este <3*


Skylar's POV:

Habíamos vuelto a la habitación donde nos conocimos en mi cumpleaños.

De alguna manera, sabía que esta noche Harry me estaba dejando dominarlo. No solo me di cuenta de eso cuando entramos a la recámara y él mismo se aprisionó contra la pared mientras lo besaba, sino también porque antes de entrar me dijo:

—Te enseñaré a usar unos juguetes. Trae el maletín.

Ahora, mientras desabotonaba su pantalones, mis labios en su cuello succionaban su piel con desespero. Su rostro alzado al techo, derrotado por mí, dispuesto a hacer lo que le ordene esta noche.

—El anillo... —murmuró agitado—, en el maletín. El anillo.

Me separé de su cuerpo extrañando ridículamente su calor. Abrí el maletín sobre la cama encontrando muchos objetos sexuales de diferentes colores y formas que desconocía y me excitaban.

Reconocí el anillo negro que usamos hace una semana en mi casa y lo tomé entre mis dedos. Al girarme, Harry ya se había sacado los pantalones y me observaba con los labios separados y ojos borrachos desde la pared. Las luces rojas y bajas lo hacían ver como una demonio apunto de devorarme.

—No te he dado un regalo por tu cumpleaños... —noté.

Harry negó con la cabeza.

—Tú eres mi regalo.

No me quise perder la expresión de placer en su rostro cuando coloqué el anillo en su punta y descendí lentamente hasta su base. Sus ojos se cerraron y su mandíbula se tensó.

—Bonito... —murmuré delineando con mi dedo su "V" marcada y oculta debajo de su camisa—, tan bonito.

—Ponte de rodillas.

Le ofrecí una mirada confundida.

—Quiero que me tortures —explicó.

—¿Está usted loco?

—¿Está usted sorda, señorita Ford? —refutó con tranquilidad—. Le he dicho que se ponga de rodillas y juegue conmigo.

Sumisa y encantada, me arrodillé sujetándome de su abdomen, el cual fue descubierto cuando Harry se arrancó la camisa despreocupadamente y la lanzó al suelo, solo dejando su corbata colgando de su cuello.

Encendí el vibrador en el anillo ganándome un gruñido de su parte. Su miembro no estaba del todo endurecido aún, no como sabía que se ponía, no del todo grande y duro que lograba verse y sentirse.

—¿Harry? —llamé.

—¿Sí, preciosa?

—Voy a jugar contigo con una condición.

—¿Una condición?

—No vas a moverte. Si despegas las caderas de la pared, yo me detendré.

Su vientre se contrajo.

—Jesús, ángel, ¿no dejarás que te folle la boca?

Estuve a punto de mandar mi control a la mierda.

—Absténgase a las reglas, profesor... o se quedará sin regalo.

Harry jadeó tirando su cabeza hacia atrás contra la pared.

—Jodida mierda... —exhaló bajo su aliento.

Finalmente me di el gusto de meter su glande en mi boca. Las vibraciones de su anillo llegaban hasta su punta y mi boca. Poco a poco empezaba a endurecerse más, crecer, las pequeñas venas marcarse a su alrededor, y por un momento me pregunté si el vibrador era mucha tortura.

Dirty DancingDonde viven las historias. Descúbrelo ahora