Final: Nuestro Secreto 2.0

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Harry's POV:

*Flashback - Cinco meses antes del presente*

El sonido rítmico de los tacones contra el piso de madera llenaba el salón de LoveStep, mientras seis parejas se movían al compás de una salsa cubana tradicional. Un año después de habernos instalado en nuestro apartamento, nuestra academia no solo había sobrevivido, sino que estaba prosperando más allá de nuestras expectativas.

—¡Uno, dos, tres, pausa! ¡Cinco, seis, siete, pausa! —contaba en voz alta mientras me movía entre las parejas, corrigiendo posturas con ligeros toques en hombros o espaldas—. ¡Mantengan el marco, señores! El hombre guía, pero no arrastra.

Al otro extremo del salón, Sky hacía lo mismo, deslizándose con gracia entre las parejas con su cabello recogido en una cola alta y ese brillo especial en sus ojos que aparecía cada vez que enseñaba. Llevaba leggings negros y una camiseta suelta que dejaba ver uno de sus hombros; su atuendo habitual para las clases, simple pero elegante, como ella misma.

—Recuerden que la conexión con su pareja es lo más importante —explicaba Sky, deteniendo a una mujer que miraba constantemente sus pies—. Melody, mira a los ojos de Daniel, no al piso. Confía en él, confía en ti misma.

Era nuestra tercera semana impartiendo "Ritmos en Pareja", una clase que habíamos decidido enseñar juntos después de meses trabajando por separado.

—¡Bien, párense un momento! —indicó, apagando la música con un control remoto—. Vamos a demostrarles la siguiente secuencia.

Skylar se acercó a mí con esa sonrisa cómplice que aún, después de tanto tiempo, me aceleraba el corazón. Tomé su mano derecha con mi izquierda, coloqué mi otra mano en su espalda baja, y ella apoyó la suya en mi hombro. El contacto era tan familiar como respirar.

—Presten atención —dije a la clase sin apartar mis ojos de Sky—. Vamos a añadir un giro complejo pero elegante a la secuencia básica.

Sin música, comenzamos a movernos. Uno, dos, tres, pausa. Cinco, seis, siete, pausa. Nuestros cuerpos respondían al ritmo invisible, perfectamente sincronizados. Tras los pasos básicos, dirigí a Sky a un giro bajo mi brazo, luego un giro en el que ambos rotamos simultáneamente, para terminar con ella reclinada sobre mi brazo en un medio dip.

—Lo importante —explicó Skylar mientras yo la devolvía a la posición vertical— es la fluidez. Nada de movimientos bruscos. Todo debe fluir como una conversación.

Las parejas nos observaban con admiración, y no pude evitar sentir una oleada de orgullo. Este año había sido transformador para ambos. Yo había terminado finalmente la universidad, graduándome con honores en Danza Contemporánea, mientras que Skylar había cerrado su ciclo en Broadway después de participar en cuatro producciones de renombre.

A pesar del éxito y los aplausos, Sky había decidido que la vida de una estrella de Broadway no era para ella. Demasiados horarios nocturnos, demasiada presión, demasiado tiempo lejos de casa... lejos de mí. La decisión de dedicarse por completo a LoveStep había sido enteramente suya, y aunque al principio me preocupaba que pudiera arrepentirse, ahora, viéndola enseñar con tanta pasión, sabía que había encontrado su verdadero lugar.

—Practiquen la secuencia —indicó Sky, volviendo a encender la música—. Nosotros pasaremos para ayudarlos individualmente.

Mientras nos separábamos para asistir a las parejas, mi mente divagó a los planes de expansión que habíamos estado discutiendo. LoveStep había crecido tanto que nuestro espacio actual empezaba a quedarse pequeño. Habíamos contratado a dos nuevos profesores el mes pasado: Andrés, especialista en bailes latinos, y Zoe, con una impresionante formación en ballet clásico. La idea era abrir una segunda sede, quizás en Brooklyn, para poder ofrecer más clases y estilos diversos.

Dirty DancingDonde viven las historias. Descúbrelo ahora