Ella me torturaba tres días a la semana con esos ojazos color miel, con sus provocadores labios carmesí, con sus preciosas piernas largas y perfectas, con la voz más sensual, y la sonrisa más coqueta que había visto en mi vida. Skylar Ford era la te...
Ella es como el viento pasando a través de mí. Ella viaja en la noche a mi lado. Ella me guía con la luz de la luna solo para luego quemarme con el sol. Ella robó mi corazón, Pero no sabe lo que ha hecho
Siento su respiración en mi cara, Su cuerpo cerca al mío. No puedo mirarla a los ojos. Ella es mucho para mí.
Solo fui un tonto al creer que tengo todo lo que ella necesita.
Ella es como el viento
Miro al espejo y todo lo que veo es un joven viejo con sólo un sueño.
¿Acaso sólo me estoy engañando creyendo que ella detendrá el dolor? Vivir sin ella... me volvería loco.
Siento tu respiración en mi rostro, Tu cuerpo cerca del mío. No puedo mirarte a los ojos. Estás fuera de mi alcance. Sólo soy un tonto al creer que tengo todo lo que necesitas.
Ella es como el viento.
***
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No dormí tan bien sin Skylar. No después de lo ocurrido con Zack.
Le eché la culpa a la cama inmensa y fría, además de desconocida. El cuarto de hotel olía a lujos y soledad, una peste.
Me levanté a las ocho de la mañana con palpitaciones en el corazón. Hoy no solo la vería de nuevo y hablaríamos obviamente de lo ocurrido ayer, sino que también nos enfrentaríamos a Annet.
Pensar en las palabras escupidas por Skylar me colocaban nervioso y me decaían, así que decidí ignorar la tortura en mi cabeza y me di una ducha. Me cambié, tomé mis cosas, y para casi las diez de la mañana ya me encontraba en la recepción del hotel.
Sky me esperaba en un sofá. Llevaba un abrigo crema largo que le cubría los jeans celestes que traía puestos. Sus ondas caían por sus hombros algo encrespadas por la humedad, y sus labios estaban rojos como siempre, aunque algo resecos. ¿Estará igual de nerviosa que yo? ¿Qué sentirá? ¿Se habrá desvelado al igual que yo toda la noche recordando su vómito verbal?
Su mirada me ganó. Sus ojos me identificaron y a paso decidido se levantó y acercó a mí cruzando recepción.
Comunicación, Harry, me dije a mí mismo. Sean adultos y hablen.
—Tienes cara de sueño —saludó con una corta sonrisa.
—Usualmente la llevo cuando tengo sueño —bromeé—. Me acosté tarde.