16. Zacarías

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Skylar's POV:

Naomi era una perra desalmada.

Cuando le comenté que Zack se nos uniría a nuestra típica tarde de jueves dedicada a hacer tareas, mi amiga dijo que "un imprevisto había surgido en su casa y no podía venir hoy".

Imprevisto y la mierda.

Las intensiones detrás de la morena eran que me quede con nuestro amigo a solas. Durante los almuerzos en la universidad era igual. Antes yo solía sentarme con ella a mi lado y Crystal delante de nosotras. Ahora, Naomi permitía que Zack me acompañara al costado mientras ella nos admiraba desde el frente con Crystal.

No podía culparla porque yo haría lo mismo si un chico gustase de ella o ella de él. Sin embargo, yo jamás le había dicho que Zack me interesase... pero bueno, Zacarías Grey sí era algo obvio con sus sentimientos. Le gustaba y, aunque no me lo hubiese dicho verbalmente, sus acciones a diario lo delataban.

—Entonces... tenemos el origen del tango, raíces, cómo se baila... —Zack repasaba con el ceño fruncido, muy concentrado en su laptop—, pasos, algunos ejemplos de canciones...

—No puedo encontrar el mensaje que desea transmitir. Todos son diferentes —me quejé con un puchero.

—No te preocupes. Ya mismo te lo busco.

¿Ven?

—Haz hecho tú casi todo el trabajo —reí bajito.

Zack me sonrió sin dirigirme la mirada. Confesaba que su apariencia de chico malo, vestido todo de negro en constraste a mis almohadas y cubrecama rosado lo hacían ver muy tierno. Lucía como un niño cruzado de piernas con su laptop sobre su regazo, investigando curioso.

—Tú compraste la pizza y la soda —objetó—. Por cierto, dame más.

De inmediato lo atendí. Estiré mi brazo a mi mesa de noche y tomé un triángulo de pizza. Me arrodillé en la cama y me acerqué a los pies de esta para colocar la rebanada a la altura de sus labios. Zack abrió grande su boca y le dio un mordisco que acabó con un tercio de la pizza.

—¿Satisfecho? —me burlé al verlo masticar su comida con brío.

—Si digo que no, ¿volverías a darme otro pedazo en la boca?

Reí y esta vez gateé hasta quedar sentada correctamente a su lado. Sus dedos dejaron de teclear en su laptop cuando acerqué la pizza a su rostro y le dio otro mordisco observándome a los ojos. Una corriente me asaltó el estómago. Se veía guapo.

—¿Más? —pregunté.

Su cabeza se inclinó hacia mi mano y mordió otra vez. Admiré su mandíbula marcarse en cada oportunidad que masticaba. El rostro me ardió cuando me descubrió viéndolo hipnotizada, y una sonrisa sin mostrar los dientes surgió entre sus labios, dándose cuenta de sus encantos.

—¿Tú no quieres más? —preguntó—. ¿O estás esperando a que también te de en la boca?

Era tan sutilmente coqueto... ugh, me ponía nerviosa y débil. Lo peor era que lo sabía.

Lo miré un instantes antes de ofrecerle la mitad de la pizza. Zack la sujetó y esta vez él me la alcanzó a la boca, colocando su mano libre debajo de mi mentón como si esperase que me manchara.

—Abre —ordenó.

Su voz autoritaria por un momento me recordó a Harry. Sin embargo, la situación en la que nos encontrábamos cuando me había dicho "abre" entre él y Zack eran completamente diferentes.

Le di un mordisco a ls pizza intentando y rogando al cielo no mancharme. Fue en vano. Un poco de salsa de tomate se resbaló por la esquina de mi boca y, aunque traté de limpiarme y alzar el rostro al techo para que no caiga a mi cama o a mi ropa, Zack fue más rápido y limpió la salsa con su pulgar.

Dirty DancingDonde viven las historias. Descúbrelo ahora