Harry's POV:
Habían pasado tres semanas desde que dejé a Skylar en Nueva York y habíamos conseguido nuestras licencias de matrimonio.
Me iba a casar.
Y lo más sorprendente, era reconocer de que esa boda "falsa" era real.
Era consciente de que el término "amar" era muy fuerte, y no sabía al cien por ciento si amaba a Skylar con todas las letras de la palabra, pero sí estaba seguro de que cada día la quería más y llenaba el significado de amar a alguien.
También, había pasado cerca de tres semanas desde que me mudé temporalmente a la casa de un viejo, viejo amigo: Ian Palmer. Por un momento de nuestra adolescencia, Regina e Ian salieron por un tiempo, pero las cosas entre ellos no funcionaron. Sin embargo, siguieron como increíbles amigos y por lo tanto, se hizo mi amigo igualmente.
Había mentido un poco sobre la historia que le conté a Ian al llamarlo. Dije que estaba de vacaciones en Inglaterra porque ahora vivía en Nueva York y necesitaba un lugar donde quedarme por tres semanas, y que además, quería reconectarme con los amigos del grupo.
Bueno, había mentido bastante.
Sin embargo, funcionó. Ian me recibió con una sonrisa que le llegó hasta la mirada y me abrazó con una fuerza muy reconfortante. Los años no se notaban en él, y reí internamente al ver esa barba y bigote adornando su rostro, la cual recordé cuánto él sufrió para que le creciera en sus años más jóvenes.
Así que, hoy, un sábado a las siete de la noche, me preparaba para una parrillada de "reunión y despedida" que Ian había organizado con lo que solía ser mi grupo de amigos... y los de Regina.
Volver a tener contacto con ellos me ponía nervioso. Temía que me afecte y mi corazón duela recordando a mi hermana. También sentía algo de vergüenza al ser consiente de que había pasado más de dos años desde que me había alejado de ellos y hecho contacto cero. ¿Con qué cara los miraría ahora?
—¿Harry? —la voz de Ian se hizo presente detrás de la habitación.
Carraspeé regresando a la realidad y me dirigí a la puerta de la oficina. Este cuarto era más bien el lugar de trabajo de mi amigo, con un escritorio y librero, pero lo había acondicionado con un colchón inflable para mí.
—¿Ya llegaron? —fue lo primero que pregunté al abrir la puerta.
—Así es —el castaño contestó—. Voy a ir bajando para hacer la parrilla. ¿Estás listo?
Claro que no.
—Me siento raro —confesé—. No los veo hace mucho.
—Harold, a mí tampoco me viste hace mucho y ya te pones hasta mi ropa —acusó divertido señalando su camisa blanca entallada en mí.
Suspiré.
—Sí, pero no es igual. Tú y yo éramos los más cercanos.
—Oye, relájate. Cuando les dije a los chicos que estabas de vuelta, todos se pusieron como locos... están felices de verte. Incluso Lewis vino desde Doncaster.
Apreté las muelas. Quizá eran solo ocurrencias mías.
—¿Me veo bien? —dudé.
—El amor te sienta perfecto —bromeó.
Hace unos días le había contado a Ian sobre Skylar. Me costó abrirme un poco e "inventar" la historia sobre que estoy por casarme con Sky y ambos vivimos en Nueva York. Esa tarde, mi amigo me escuchaba con una sonrisa en el rostro mientras compartíamos una cerveza en la sala de su hogar, a la vez que me decía:
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Dirty Dancing
FanfictionElla me torturaba tres días a la semana con esos ojazos color miel, con sus provocadores labios carmesí, con sus preciosas piernas largas y perfectas, con la voz más sensual, y la sonrisa más coqueta que había visto en mi vida. Skylar Ford era la te...
