(Segunda parte del maratón 2/3)
Skylar's POV:
Nueva York era grande.
Grande, frío y desordenado.
Mentalmente no estaba preparada para este cambio. Podía demostrarlo justo ahora teniendo los ojos cerrados debido al mareo que sentía por el auto manejando al otro lado de la avenida, en lugar del izquierdo como en Inglaterra.
Mi cabeza golpeaba constantemente el respaldar del asiento trasero del taxi. El tráfico en Manhattan, para solo ser las dos de la tarde, estaba insoportable. Del clima no me quejaba, era parecido al de Cambridge: nublado, gris, y deprimente si estabas solo.
—Señor —llamé la atención del taxista—. ¿Será que me puedo bajar aquí? Es que tengo una cita y ya voy tarde.
El caballero me miró por el retrovisor.
—Faltan como tres cuadras —advirtió.
—Caminaré.
Así, las puertas fueron desbloqueadas y yo salí del carro con prisa. El olor a gasolina y hotdogs en la calle me provocaban náuseas. ¿Por qué me puse botas con tacones?
—La que ya es alta y se quiere creer más alta —refunfuñé mientras apuraba el paso y a la vez colocaba mi cabello en una cola. El viento me había empezado a despeinar.
Apreté el paso hacia la municipalidad de Manhattan. Me sentía como una mujer adulta y al mismo tiempo una niña perdida en un supermercado buscando a sus papás. Estaba yendo a discutir con secretarios del municipio sobre mi boda, ¿qué estaba haciendo?
—Señora Styles —dije por lo bajo probando su apellido en mí—. Señora Styles, su esposo la está buscando...
Un escalofrío me recorrió la columna. Ayer había dejado Inglaterra con muchas tareas que cumplir en Estados Unidos: mi matrimonio con Harry, mi integración a Broadway, la academia que quiere abrir papá aquí para mí y Styles, la continuación de mis estudios de manera virtual...
—¿Y Harry?, bien gracias —mascullé casi renegando al imaginar en que el ojiverde debería estar ahora relajado ya en casa después del trabajo. —Se olvida que tiene mujer, ni una llamada se ha dignado a darme.
Mi orgullo pudo más y saqué mi celular de mi cartera para llamarlo. A los pocos timbrados, su voz resonó al otro lado de la línea:
—Hola, mi ángel.
Ya se me pasó.
—¿Te olvidaste de mí?
—Creí que estabas ocupada, amor. ¿No son las dos allá? ¿La cita no era a las dos?
—Sí, ya casi estoy ahí —contesté observando el gran edificio color crema a la distancia—. Nunca he venido al municipio, o al menos no lo recuerdo.
—¿Vas sola? ¿Y Fred?
—Lo dejé en la casa haciéndome un pollo al horno con puré —reí.
—Ten cuidado, Skylar. Ojos bien abiertos. ¿Me puedes mandar tu ubicación? Pronto estaré ahí para protegerte yo mismo.
Ya me había acostumbrado a su sobreprotección, y honestamente, me encantaba. Me encantaba sentirme cuidada y saber que Harry estaría detrás de mí para defenderme.
—Te la mando en un segundo —prometí—. Cuéntame cómo te fue en el trabajo.
Mientras me mezclaba con el bullicio de gente que esperaba al semáforo rojo para cruzar la pista, oía a Harry narrando su día. Me comentó sobre su poca paciencia para solucionar conflicto entre personas sobre todo mayores, y que recordó un empleo que había tenido unos años atrás en servicio al cliente de una compañía de teléfonos.
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Dirty Dancing
FanfictionElla me torturaba tres días a la semana con esos ojazos color miel, con sus provocadores labios carmesí, con sus preciosas piernas largas y perfectas, con la voz más sensual, y la sonrisa más coqueta que había visto en mi vida. Skylar Ford era la te...
