Ataque desde arriba y abajo

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– Punto Z-O-R-X, ¿eh? – dijo Zero en voz alta, abriéndose paso en medio de las hordas destruidas de mecaniloides y Mavericks por igual. – Este lugar parece el infierno.

Aun así, a pesar de todo, parecía que X no necesitó ayuda en esta porción del aeropuerto. De todos modos, ¿en dónde rayos estaba...?

– ¡¿X?!

En efecto, allí estaba, levantándose de nuevo mientras se enfrentaba contra el Maverick alado que, en contra de su voluntad, había sido forzado a servir al enemigo.

– Eagle... – murmuró Zero, retrocediendo mientras observaba la escaramuza frente a él, aunque parecía no ir a favor de X.

– ¿En serio creíste que ésta sería una gloriosa reunión entre nosotros? – dijo Storm Eagle, aunque había una considerable duda en su tono. – ¿Creíste que Sigma simplemente me dejaría llevar a cabo esta misión sin alterar mi mente primero?

– Eagle... – tartamudeó X, volviendo a levantarse, aunque estaba exhausto y golpeado, a pesar de la nueva mejora que acababa de recibir. – Aún... aún hay tiempo. – suplicaba en voz alta, no por sí mismo, sino por el pájaro que aún consideraba un amigo. – Podemos ayudarte. Podemos limpiar tus sistemas, y...

– Aunque así sea, lo que he hecho bajo las órdenes de Sigma será visto como inexcusable a los ojos de los humanos. – se lamentó Eagle, cerrando los ojos. Luego posicionó su buster frente al otro reploide. – De cualquier manera, ya estoy marcado para morir. Ya sea por tu mano, o la de ellos.

– ¡Eagle, detente!

Ambos, X y Storm Eagle, desviaron su atención del otro y hacia la figura que corría hacia ellos, perplejos al ver cuál era su identidad.

– ¡¿ZERO?!

El Hunter rojo se venía acercando, lo que provocó que Eagle soltara una ráfaga de Storm Tornado de su arma, y los vientos fuertes golpearon el punto justo frente al rubio de larga cabellera, haciéndolo detenerse en seco. El silencio se apoderó de los tres reploides por un buen rato, sin que ninguno supiera exactamente qué hacer a continuación.

Finalmente, luego de un rato, Eagle habló. – Esto es una pérdida de tiempo. – dijo tajantemente, mirando al Death Rogumer justo detrás de ellos. – Tengo una nave que pilotear, y si ustedes dos interfieren, tendré que encargarme como debe ser.

Zero no dijo nada, sólo poniéndose en posición mientras se preparaba, mientras Eagle abría sus alas, aunque planeaba mantenerse en el suelo, ya que sus extremidades adicionales le servían para añadir más velocidad. Los dos se miraron fijamente por un rato, mientras X observaba preguntándose quién de los dos atacaría primero.

Y entonces, al final, ambos hicieron su movimiento. Los dos reploides, Hunters, antes amigos, se lanzaron uno contra el otro, con los Busters listos y cargados de energía para disparar.

Sólo que ninguno de los dos lo hizo.

X observó cómo Eagle estampaba el puño directo en el torso de Zero, sacándole el aire al Hunter rojo antes de golpearlo en el mentón, mandándolo a volar de espaldas y caer al suelo a varios metros de distancia, provocando que X corriera hacia su compañero caído para revisar su condición.

– ¡Zero! – exclamó el reploide azul y blanco, corriendo hacia el cuerpo caído de su camarada y ayudarlo a levantarse, pero mientras el otro Hunter volvía en sí, los motores rugiendo sonaron en sus audio receptores, y el ruido de armas cargando apenas se pudo oír sobre ese atronador ruido de alta presión.

Mirando alrededor, ambos Hunters se encontraron rodeados mientras el Death Rogumer finalmente comenzaba a despegar del suelo, elevándose lentamente, y no pasaría mucho antes que se fuera por completo lejos de su alcance.

Potencial IlimitadoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora