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Sofia

La semana había pasado volando y se lo agradecía al de arriba, ya que lo menos que quería era seguir viendo a tanto ahueonajae junto en el liceo.

En lo que resto de la semana no me pille al hueon que me empujo y bueno, la verdad tampoco tenía ganas de verlo, para mi ya era un completo ahueonao.

Le di una mirada a mi celular antes de seguir viendo la serie, mi vista se fijo en la hora, eran justo la siete y media.

—¡Sofii! —la voz de mi mamá sonó desde el primer piso y aunque le pregunté que pasaba no me contestó.

No había nada más que me molestara que mi mamá me llamara y no me contestara hueon. Así que algo enojada baje al primer piso y me encontré con la sorpresa de la Fran, mi amiga estaba parada al lado de mi mamá. Estaba bastante arreglada y supuse que iba a salir algún lado, hasta que en ese momento me acorde del carrete por el que tanto huebio.

Espero que no haya venido por lo  que creo.

—¿Que pasó Fran? —me trate de hacer la loca.

—¿Aún no estás lista? Te dije que el carrete era hoy —sonrió falsamente.

A esta la mechoneo ahora mismo.

—Fran... te dije que no iré —hablé seria.

Mis pocas ganas de ir seguían intactas y dudaba que llegara a cambiar de opinión.

—¡La Fran me contó que las invitaron a una fiesta de un amigo del liceo! —habló emocionada mi mamá—. ¿Por que no vas a aunque sea un ratito y la pasas bien amor?

Mi mamá estaba con esa sonrisa con la cual nadie podía negarse a algo.

Francisca la supiste hacer, sabía que no podría decirle que no a mi mami.

Puse mi vista en mi amiga y tenía que admitirlo, quería puro matarla, ella sabía perfectamente que no quería ir e igual siguió con la hueaita.

Algo dudosa volví la vista hacia mi mamá, sabía que a ella no le gustaba que pasara tanto tiempo encerrada en la casa, me dice que debo salir y disfrutar más la vida, pero en realidad no sabe que la disfruto más estando acá.

—Yo... no se, no tengo muchas ganas de ir —hice una mueca antes de casi matar a la Fran con una pura mirada.

—Hija se que es tu decisión, pero deberías salir y disfrutar un momento, es mucho más preferible que estar aburrida y encerrada acá amor —para mi no era aburrido—. Y cuando quieran venirse, tu papá las puede ir a buscar.

Me fije en mi mamá y se veía muy emocionada, más de lo que yo debería estar. Y sabía que era porque realmente quería que yo saliera.

Y tenía cierta razón, siempre estoy acá y si en algún momento llegaba a salir o algo por estilo, siempre era con la Fran y el Mateo, aunque en realidad no me quejaba.

Seguí pensando un momento hasta que me rendí.

—Está bien, ire —le vi el rostro de sonrisa a mi amiga—. Pero solo un rato.

Lo último lo dije algo cortante para después volver a mi pieza y arreglarme.

|•••|

Iban hacer casi las nueve de la noche y con la Francisca ya íbamos camino al carrete, aunque no se libró de las chuchas que tenia para ella.

—Huebiaste hasta que lo conseguiste fea culia —me cruce de brazos, no estaba tan enojada realmente. Se que lo había hecho porque también quería que la pasara bien, aunque no sea de mi agrado.

¿Otra vez tú? Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora