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Sofía

Se había formado un silencio entre ambos, pero no era incómodo. Por mi parte estaba sumamente concentrada en el.

Y es que verlo con esa sonrisa sobre mi hacía que me sintiera perdida, como si todo lo que estuviera a nuestro al rededor se haya esfumado y solo fuéramos lo dos. Aunque no podía negar que me sentía muy nerviosa y no sabía que hacer.

Inconscientemente baje mi mirada que había estado puesto en sus ojos brillosos hasta sus labios y me sentí una completa ahueona, pero no pasó ni un segundo cuando el Amaro copió mi acción.

Ya hueona, este es tu momento.

Noté como de a poco se iba acercando más hacia mi y cuando quedó lo suficientemente cerca de mi hablo.

—¿Puedo? —pregunto en un susurro nervioso. No lo juzgaba, estaba igual.

Lo mire un instante y luego asentí lentamente con la cabeza.

—Si... —susurre apenas.

Al ver que accedí comenzó acercarse más hacia mi, la cercanía de sus labios a los míos era mínima y me moría porque eliminara cualquier tipo de distancia entre los dos. Y por fin sentí sus labios sobre los míos, era un beso suave el cual se lo seguí inmediatamente.

¿Esto estaba pasando de verdad?

Colocó una de sus manos en mi mejilla acariciando suavemente esta, aprovechando para acercarse mucho más a mi. Nuestros labios se movían suavemente, como si desearan mucho más del otro.

Los nervios ya no existían por mi parte, solo sentía tranquilidad, tranquilidad de al fin poder estar cerca de él, de poder sentir sus labios. Si en algún momento tuve dudas sobre lo que sentía por el Amaro, este beso... cambio todo. Ahora tenía ceros dudas, me gustaba el Amaro y mucho.

Después de unos minutos nos terminamos separando por falta de aire y apenas sentí su lejanía mis labios lo extrañaron.

El Amaro me sonrió y eso hizo que mis mejillas se sonrojaran.

—Pa que te poni roja —mencionó burlesco.

Le empuje su hombro suavemente.

—Cállate estupido.

—Cállame —mencionó de forma divertido.

—No —trate de decir sería.

Lo escuché quejarse y se estiró a mi lado.

—Entonces si no me vas a callar, por lo menos ahora acepta dormir una siesta conmigo.

Giré mi cabeza para mirarlo y se encontraba sonriendo como niño bueno, trataba de convencerme.

—Uuuy... ya oh —me rendí.

Vi como sonrió feliz.

—Ven —estiró su brazo sobre la cama para que me acostara sobre este, lo mire dudosa unos segundos, hasta que termine acercándome.

Sentí como rápidamente me abrazaba, dejándome más cerca de él, quedando acostada sobre su pecho. Sentí el olor de su perfume más cerca de lo normal, haciéndome sentir un poco nerviosa.

Levante un poco mi cabeza hacías el y lo encontré mirando hacia el techo con una sonrisa, haciendo que fuera inevitable sonreír.

En ningún momento se me pasó por la cabeza que me llegaría a gustar el hueon que me boto en el liceo y mucho menos que estaría así con el. Al principio no verlo quería y ahora... estar cerca de él es lo que más espero en el día.

Ya llevábamos un buen rato así, ninguno hablaba, solo había un silencio relajante entre los dos. Podía sentir como su pecho subia y bajaba lentamente, no sabía si se había quedado dormido, ya que no lo veía, pero su voz me hizo saber que no.

—Sofi —mencionó suave.

—Dime —levante mi cabeza para mirarlo a la cara.

Se quedó en silencio unos minutos, como si estuviera pensando en algo.

—Ehh... yo... bueno —se escuchaba algo nervioso—. Yo... quería que supieras que para mi lo que casi pasó el viernes no era de huebeo, lo iba hacer porque realmente quería y no porque estuviera hueando o tomando... Al igual que ahora.

Lo mire un instante y sabía que estaba siendo sincera.

La había cagado ese día al decir eso y lo sabía.

—Se que ese día dije eso y la verdad es que para mi tampoco lo era, solo... —solté un suspiro—. Lo dije porque... estaba nerviosa y... no estaba segura de que si tú sentías lo mismo. Enserio disculpa por eso Amaro.

Termine de decir mientras las mejillas me ardían.

Escuché como soltó una risita y eso me hizo mirarlo confundida.

—No te preocupes Sofi, si te entiendo, tampoco tenías como saber lo que yo sentía —me sonrió—. Pero me alegra saber que ahora si te intereso, bueno... quien no lo haría.

Me sonrió burlesco a lo que yo rodé los ojos.

—Egocéntrico —lo mire mal.

Vi como me miro mal.

—Trátame con amor oh —mencionó haciéndose el dolido.

Solté una risa al ver su cara.

—Siempre lo hago llorón —dije entre risas.

Vi como se formaba una sonrisa en sus labios, mientras su mano acariciaba mi mejilla.

—Me gusta esto, pasar tiempo contigo y lo que sea que estamos teniendo —mencionó.

Al escuchar decir eso sentí mil hueas en mi guatita.

—A mi también me gusta esto.

Volvió a sonreír haciendo que sus ojitos brillaran.

—Sofi... Me gustai y enserio, no se en que momento empezó, pero solo se qué pasó y la verdad me da miedo, porque me has hecho sentir cosas que no había sentido por nadie antes.

Al escucharlo confesar que le gustaba mi cuerpo se tensó, las chiquillas me lo habían dicho muchas veces, pero por fin lo había escuchado salir de el.

Lo mire un momento antes de hablar.

—También me gustas Amaro y créeme, a mi igual me da miedo porque esto es algo nuevo para mi. Pero estoy dispuesta arriesgarme.

Mientras hablaba su rostro se había vuelto a una expresión más neutra, pero una vez que termine su sonrisa volvió aparecer y se acercó a mi dejando un suave beso en mis labios.

—Siendo sincero me aterraba la idea de lo que sentía por ti, porque no sabía si tú sentías lo mismo.

—Pero ahora ya lo sabes —le sonreí.

•••

holaa, como están?
perdón por la demora, pero aquí está el capítulo del beso que tanto esperábamos, espero que les guste.

Y bueno, les quería agradecer por todo el apoyo que le han dado a la historia, estoy realmente agradecida y feliz🫶🏻

¿Otra vez tú? Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora