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Sofía

Ya había llegado a mi casita, el Amaro insistió en venir a dejarme afuera de mi casa, lo cual terminando aceptando. Cuando entre a la casa vi a mi mami poniendo la mesa para tomar tecito.

—Hija, llegaste —sonrió—. ¿Como la pasaste?

—Bien mamá —le sonreí mientras dejaba la mochila en el sillón—. ¿Te ayudo?

—Bueno, así me vas contando sobre hoy —respondió—. ¿Al final con quien fuiste? Se me
olvidó el nombre.

—El Amaro, es amigo de la Fran.

—¿Amaro? ¿No es el mismo loquito que te estaba haciendo compañía afuera del carrete? —escuché la voz de Pipe una vez que bajo las escaleras.

—Si.

Sonrió burlescamente mi hermano y sabía lo que se venía.

—¡Por fin teni pololo!

Lo mire inmediatamente.

—Somos amigos, déjate de huear.

—¡Sofía! —me reto mi mamá.

—¿Sabias que tu pololo es el más pelao del liceo? —mencionó mientras se sentaba.

—¡Felipe! ¿Que son esos términos? —miró molesta a mi hermano.

La verdad algo había escuchado de la Fran, pero no le había tomado mayor importancia.

—La verdad no se Felipe, no me meto en sus hueas.

—¡La boca! —me volvió a retar mi mamá.

—Pero dile algo a él —lo apunte con la mano.

—Felipe tu igual corta el leseo, no molestes a tu hermana —por fin lo reto.

—Llorona —murmuró —Igual le gusta, lo presiento, pero cuidado no te vaya a romper el corazón.

Hizo el gesto como si estuviera llorando y las ganas de tirarle una taza por la cabeza llegaron a mi.

—Felipe te hable —mi mamá lo retó más fuerte esta vez—. Sigue molestando a tu hermana y mañana no te dejo salir.

—Ya mamita, no digo nada más —se tapo la boca, pero cuando mi mamá no lo vio me hizo una cara burlesca.

—En lo que estaba, que bueno que la hayas pasado bien bebé —habló mi mamá volviendo al tema—. Me gusta que salgas y tengas amigos nuevo, eso te hace bien, deberías invitarlos a la casa un día.

La mire rápidamente.

—Eh... no gracias —respondí.

—¿Por que no? Si es por este hueon de tu hermano lo mandamos donde tu abuela para que no ande molestando acá. ¿Que dices? Yo quiero conocer a tus amigos.

Mi hermano trato de alegar pero mi mamá lo miro con esa cara que da miedo.

—Ya los conoces, la Fran y el Mateo.

—Sofía me refiero a tus nuevos amigos, esos dos hueones ya son como de la casa —me miro obvia.

—Mmm ahí veo mamá.

—Bueno cualquier cosa me avisas, para así hacer algo rico.

No sabía cual era la emoción de mi mamá por querer conocer los chiquillos, ni siquiera éramos tan cercanos o sea bueno, recién me estaba integrando al grupo.

Después de terminar de tomar tecito con mi mamá y el ahueonao de mi hermano subí a mi pieza para acostarme. Hacía cualquier frío, así que me tape hasta el cuello lista para quedarme dormida. Hasta que mi celular vibro.

¿Otra vez tú? Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora