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Sofía

¿Que huea le digo? —le pregunté a la Fran ansiosa.

Nos encontrábamos hablando por videollamada, la verdad la llame apenas me llego el mensaje del Amaro.

—Que si po hueona, no seas tonta.

—Ay no se —mencione insegura.

—Sofia, anda, no pierdes nada —me miró seria.

Me quede callada unos segundos hasta que volví hablar.

—¿Y que le diré?

—No se po hueona, algo de te va ocurrir. Así que contéstale y dile que si —ordenó.

Volví a mirar el chat.

Amarito💘:
estás ocupada? Podemos ir hablar a la plaza que está por aquí cerca por favor?
17:41

yo:
dale, en 10 minutos estoy ahí
17:50

Solté un suspiro una vez que envié el mensaje.

—Ya lo hice.

—¡Al fiiiin! Ya hueona, para la raja y anda —mencionó de manera amorosa mi amiga—. Después me cuentas qué onda.

Me despedí rápidamente de ella y le colgué, busque en mi closet algún poleron para abrigarme, ya que hacía frío y cuando estuve lista, tome mi celu y baje, no había nadie en la casa, así que nadie se percataría que no estoy.

Una vez salí de la casa mi celular vibro y era el Amaro, avisándome que en un rato estaría allí.

Mientras iba caminando los nervios aparecieron en mi, no estaba segura sobre lo que me diría y se que estuve todo el día pensando en eso, pero nada se venía a mi cabeza. Y después de caminar unos minutos ya había llegado a la plaza, aunque no vi por ningún lado al Amaro, así que me senté en una banca de ahí a esperarlo.

Me sentía sumamente nerviosa, que incluso comencé a jugar con mis dedos.

Piensa Sofía... piensa que le dirás.

Solo dale un beso y ya hueona, vo dale.

Sacudí mi cabeza apenas ese pensamiento vino a mi mente, tampoco podía llegar y hacer eso.

¿Quién dijo que no?

Y al final después de runos minutos vi al Amaro acercarse lentamente hacia mi. Mientras más cerca lo veía más aumentaba el nerviosismo.

Tenía que decirlo, se veía igual de lindo como en la mañana, solo que ahora no andaba con el uniforme, si no que con ropa normal.

Y luego de unos segundos hicimos contacto visual, hasta que se terminó acercándose por completo hacia mi.

—Hola —mencionó con una sonrisa algo nerviosa.

Trate de sonreírle, aunque me costó.

—Hola.

Se sentó a mi lado y nos quedamos en silencio durante unos segundos, no podía descifrar si ese silencio era incómodo o no. Quería hablar, pero no sabía con que empezar, estaba buscando las palabras adecuadas, hasta que su voz sonó.

¿Otra vez tú? Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora