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Capítulo 38: Supongo que no hay mala publicidad...

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Arte: yoquierodibujar (en colaboración con @LiaLyester)

Aclaración: De acuerdo con las reglas actuales de Wattpad, se afirma que todos los personajes (implicados en situaciones sentimentales y eróticas) tienen 18 años o más, son mayores de edad.


El festival era a las afueras del pueblo. Usualmente estaba el escenario principal acompañado de locales pequeños, los comercios de las mismas personas que asistían y la ostentosidad de Randy Marsh y su granja de marihuana. Apostaba que había un maldito especial de San Valentín o algo así.

Llegaron a buena hora de la tarde, porque para ser esa temporada en realidad estaba nublado y tan sólo un poco frío, lo necesario para usar la chamarra desabrochada. No buscó a Cartman, pero fue de los primeros en pedir el postre de la Sra. Stevens, quien lo vio con buenos ojos... o más bien de forma condescendiente. Como él no comía azúcar estaba siendo un buen novio comprando una tarta para su chico. Era muy detallista. La gente a su alrededor tenía esa sonrisa horrible que de vez en cuando todavía les daban a Tweek y Craig.

Iba cargando el postre rumbo al escenario, por si encontraba a Stan, a Kenny o a alguien que dejara de hacerlo sentir culpable por aparentar ser algo que no era... Mientras, Ike seguía preguntando por Cartman con un interés que ya no sabía si era por preocuparse por él.

El lugar estaba lleno para cuando Eric llegó. La fila para las tartas era inmensa y después de esperar una eternidad descubrió que sus favoritas, las de calabaza, se habían acabado. Estaba furioso cuando salió del estúpido puesto, tanto que ni siquiera notó cuando las personas lo volteaban a ver de forma curiosa al pasar por delante del puesto de arte que tampoco notó.

— ¡Hola, Eric! —Escuchó decir a su lado y se detuvo sólo porque el otro sujetó su chaqueta.

— Butters... —dijo más como una queja que como un saludo, pero el rubio no pareció notarlo, llevaba una sonrisa amplia en sus labios.

— ¿Estás buscando a Kyle? —Preguntó mientras giraba su vista en todas direcciones— Lo vi pasar hace rato hacia el escenario. Fue raro que no llegaran juntos, Kenny nos dijo que iban a estar viviendo como recién casados toda la semana —rio con suavidad ante el comentario.

Fantástico, Kenny siempre haciendo las cosas difíciles.

— Kenny es un pendejo —limitó su argumento mientras se enfocaba en dirección a donde Kyle supuestamente estaba. Lo había estado buscando con la mirada desde que llegó. Para su desgracia, sus ojos se pegaban a cada pelirrojo que veía y su corazón se aceleraba con la esperanza de que fuera su judío.

No podía humillarse más a sí mismo aunque lo intentara, pero al menos todo estaba en su cabeza. Su orgullo seguía intacto, al menos en apariencia. Butters comenzó a caminar a su lado. Mantenía una charla tonta sobre lo que pasó en la fiesta del viernes a la que no habían ido, una repetición más inocente de las cosas que Kenny ya le había contado, por lo que apenas le ponía atención. Entonces el rubio volvió a jalar de su brazo para empezar a caminar en una dirección específica.

— ¡Ahí está Kyle! —Dijo Butters alegre y sin soltarlo.

Ni siquiera le dirigió una mirada porque ya estaba fija en el atractivo pelirrojo que miraba al escenario. Tenía que odiarlo, necesitaba hacerlo o terminaría mucho más herido de lo que ya se encontraba. Estaba en las manos de Kyle y que éste no lo supiera era quizá la razón por la que seguía con vida.

Ike había quedado en ir tras bambalinas a saludar al pequeño baterista de la banda gótica, pero ya llevaba unos treinta minutos ahí. Stanley aún no llegaba y ni siquiera sabían si Kenny llegaría o tendrían un sustituto. Por lo menos había visto a Jimmy con sus baquetas y su playera de la banda.

¿EL KYMAN ES REAL?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora