Capítulo 3: Lo harías aunque me negara, idiota

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Arte: yoquierodibujar (Instagram)

Aclaración: De acuerdo con las reglas actuales de Wattpad, se afirma que todos los personajes (implicados en situaciones sentimentales y eróticas) tienen 18 años o más, son mayores de edad.


Entre Cartman disfrazado de conejo y cobijado con su manta azul, o esa vez cuando lo veía demasiado de cerca en esa cueva... se detuvo en el dibujo que recreaba el abrazo que se habían dado a solas en el hospital, la vez que Kenny había enfermado casi de muerte.

Si eso no lo confirmaba Kyle sentía que ya estaba enloqueciendo.

Tras la declaración apresurada, dio media vuelta en la silla del escritorio y le dirigió la mirada con una expresión contenida—. ¿Cómo sé que eso no es mentira?, no, ¿cómo saber que algo de todo lo que has dicho es verdad? —negó con la cabeza y se puso de pie.

Cartman levantó al instante ambas manos, con intenciones de calmarlo, pero Kyle ya cerraba la distancia entre ellos para colocarse en una posición mucho más amenazante.

— No sé ni siquiera por qué te creí, ¡sólo estabas salvando tu pellejo! —el pelirrojo estiró las manos para pescar el cuello de la chaqueta—. Ahora, ¿me vas a decir por qué carajo tienes estas cosas?

— ¡Bien, bien, bien! Te diré, te diré. Sólo... —Eric manoteó el agarre fuera de su ropa—. ¡Mantén tus manos judías lejos de mí! —desvío la mirada hacia la pantalla. Sabía que su rostro podría estar bastante rojo.

Kyle soltó un sonido de exasperación al soltarlo, apenas preguntándose por qué carajo estaba sonrojado. Cruzó los brazos y no se movió, así sintiera él mismo que estaban muy cerca. Aunque no era tan alto como el gordo, su furia era suficiente para imponerse. Deseaba verlo directo a la cara para atraparlo en cualquier mentira que soltara. En verdad le enfadaba tanto su propio gusto por descubrirlo en medio de una mentira.

Era probable que nadie más sobre este pueblo, nadie además de Kyle, pudiera ver a Eric Cartman nervioso y titubeante.

Eric reconocía que no había forma de aceptar que Kyle le gustaba. Había batallado mucho para aceptarlo, incluso para sí mismo. Gracias a ese proceso supo que su anhelo era más que imposible y también que estaba jodido por completo. Entonces había decidido mantenerlo en secreto. ¿Ahora debía decírselo a Kyle? Eso le arruinaría la vida. La verdad no era una opción.

— Es por dinero —el castaño agradeció la rapidez de su mente para superar esos momentos de crisis—. Escucha —continuó—, el Creek fue un desperdicio, Craig y Tweek no ganaron una mierda, nada más allá de una relación forzada. Pienso que se necesita renovar este mercado local. No hay ninguna otra pareja gay de nuestra edad en el pueblo y en realidad la nuestra vendería mucho más que cualquier otra, porque somos lo opuesto al Creek. La... La tensión de los conflictos constantes abre un mercado amplio —él mismo creía en sus palabras a medida que las decía—. Piénsalo Kyle, monetizar el Kyman en realidad sería algo bastante bueno.

Conforme Cartman hablaba, la expresión del pecoso se suavizó hasta volverse más una mueca de confusión. A lo largo de toda su infancia fue testigo, y a veces partícipe, en cientos de negocios con bastante potencial. Escuchar la idea de uno más no resultaba descabellado, sobre todo si se basaba en una tendencia.

Ya antes lo había convencido para hacer crecer el baloncesto con bebés crack. En comparación, lo de ahora sonaba mucho más inofensivo. Quizá le faltaba la perspectiva de Stan, porque no era posible que considerara lógico ese plan. No debía serlo, ¿tenía trampa? Sacudió la cabeza como si quisiera espantar esas consideraciones y frunció de nuevo las cejas.

¿EL KYMAN ES REAL?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora