Capítulo 123: No creo que nos alejemos mucho

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Arte: yoquierodibujar

Aclaración: De acuerdo con las reglas actuales de Wattpad, se afirma que todos los personajes (implicados en situaciones sentimentales y eróticas) tienen 18 años o más, son mayores de edad.


Hubo un momento de silencio que se sintió eterno. Kyle soltó la mano de Eric para limpiarse más rápido y volverse a cubrir. Eso lo hizo mirar su vientre con cierta confusión. Casi podía jurar que su panza estaba más hinchada que ayer. Puso sus manos encima de su abdomen y soltó un suspiro, volviendo a mirar a Eric.

— ¿Has pensado que ellos no podrán tener una vida normal? Si todo sale bien serán los primeros en nacer de esta forma, tendrán de forma natural el gen de su casta y... No lo sé, Eric... —bajó su mirada. Sabía que era una estupidez, pero le hacía sentir tan pequeño admitir la derrota, admitir la debilidad que podía percibir en él mismo—. Ni siquiera entiendo cómo puedes sentirte tan seguro de que todo saldrá bien después de lo que pasó en mi casa y ahora estando rodeados de estas personas. Cada segundo que pasa quiero estar menos aquí.

Se calló un momento más, mientras veía el patrón del piso gris—. Escucha... Sheila me lo planteó y yo me sentí horrible de sólo considerarlo. Aún lo siento. Pero, ¿y si tiene razón? Ser padres no es un juego, y se siente como que estos tipos no los dejarán en paz en cuanto den su primer respiro... —se quedó callado y titubeó un par de veces, sintiendo que debía de restringir su llanto para ser tomado en serio—. ¿Qué tal si no podemos protegerlos de ellos o de nadie? Si los consideran unos fenómenos o ellos crecen lo suficiente y entienden todo esto y rechazan su origen... ¿Qué tal si alejarlos de nosotros es la mejor forma de amarlos? —y aunque sintiera los ojos llenos de lágrimas se animó a alzar la mirada hacia Eric. No buscaba que su novio lo juzgara en un momento de tanta debilidad. En realidad no sabía qué quería. A él mismo le sabía muy mal lo que proponía.

Cada vez era más difícil para Eric mantener la calma alrededor de Sheila solo por amor a su judío. Por supuesto que iba a ser ella quien le metiera esas ideas ridículas en la cabeza,

Kyle parecía a punto de llorar, sin embargo, el castaño se sentía demasiado herido por sus palabras. Quizás en el pasado Kyle hubiese tenido la última palabra sobre su cuerpo, pero ahora que era un hecho que los pequeños vendrían al mundo, alejarse de ellos por voluntad propia no era una opción. Sus hijos no iban a crecer sin su padre justo como él lo había hecho.

— No estoy seguro de nada, Kyle —dijo desviando la mirada, el pelirrojo siempre había sido su debilidad, y ahora no puede permitirse ser débil—. Pero confío más en nosotros que en unos desconocidos. Ellos ya están en peligro, abandonarlos en manos de otras personas no hace que el problema desaparezca, sólo cerraríamos los ojos a sus necesidades.

Se sentía frustrado y herido solo de pensarlo, ¿cómo era que Kyle podía considerarlo de verdad?

— No quiero dejarlos —dijo mirando al suelo, sintiéndose solo en esa decisión—. Y no quisiera que mis pequeños monstruos se quedaran sin saber lo genial que es tener un papá judío... pero... si prefieres seguir adelante no te voy a detener. Yo me los quedaré. No se los daremos a nadie más y tú podrías ir a la universidad si eso es lo que quieres, o harás lo que sea que Sheila te haya prometido. Mis pequeños se quedan conmigo —su mirada cargada de decisión subió al pelirrojo.

Planteaba una decisión que no sabía que tenía en sus manos. Quizás estaba siendo demasiado impulsivo e idiota, sin considerar todo lo que implicaba lidiar con dos bebes. Ya cruzaría ese puente cuando estuviera ahí, consideraba que lo primero era rescatarlos de las manos de Sheila.

¿EL KYMAN ES REAL?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora