Inspirada en la trágica historia de amor de Lady Diana y con los personajes del mundo de Attack On Titan de Hajime Isayama.
Paradis esta en una crisis, necesitan una fuerte alianza para sobrevivir a Marley o enfrentarán una guerra que cobrará la vid...
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Por primera vez desde que llegó a la Isla el único tema a discusión era el soberano de Paradis y no la Princesa del Imperio. Le había quitado el reflector a su prometida finalmente. No era para menos, era el primero fuera de la familia Reiss en ser coronado como Rey de la Isla Paradis.
La fiesta de celebración solo contaba con la gente más importante del gobierno de la Isla al igual que unos pocos invitados de la alta sociedad. Debido al corto tiempo de preparación no había muchos líderes de otras naciones presentes en el banquete.
A pesar de que se trataba sobre el nuevo soberano, aquellos solteros que atendieron querían hablarle indecentemente a la Princesa. Había quienes querían hablar con un alto rango para trabajar directamente con el rey, pues ninguno era lo suficientemente valiente para dirigirse a él.
Las mujeres no hacían diferencia mas que una pequeña parte de ellas, fieles a sus maridos, además que pertenecían ya a la alta sociedad. Aquellas que querían ser concubinas del rey o incluso atreverse a ser la nueva reina, comentaban acerca del aspecto y todo el ser de la Princesa a murmuros, juzgando si ella de verdad era digna de gobernar Paradis y no una doncella como ellas, nacida y criada entre las murallas.
Aunque los dos géneros lo intentaran, en aquel momento era imposible entrometerse en la joven relación de la pareja mas famosa del mundo. No solo porque ambos estaban comprometidos, sino por los maravillosos días que pasaron juntos en la Villa Keranesse.
Después de cuatro largos días separados, sin oportunidad de tener al menos una de sus frecuentes siestas juntos, la Princesa se acercó al Rey de Paradis.
—Supongo que ahora tengo que inclinarme hacia ti y llamarte su real majestad. —habló con su delicada voz detrás de su prometido, una pequeña sonrisa iluminaba su rostro.
Levi de inmediato giró hacia ella mientras sonreía, pues muy dentro de él había extrañado escucharla, tomó la mano de la Princesa y la besó sin soltarla. De inmediato captaron la atención de los invitados en la enorme sala, luciendo como la misma pareja enamorada que estuvo en Keranesse.
—Nada de eso Aliz, siempre podrás llamarme como tu quieras. —dijo el Rey mirándola con una sonrisa brillante.
Su rostro últimamente se iluminaba por la mujer frente a él.
—Es un alivio escuchar eso. Conocí a tu tío, Kenny, hace unas horas—la cara de Levi cambió de inmediato —es muy agradable, quiere que me reúna con él antes de la boda.
—¿Te pareció agradable?—preguntó Levi confundido y Alizel asintió manteniendo aún su sonrisa.
—Lo fue realmente. —dijo ella mirándolo fijamente a los ojos. —¿Cómo te sientes?
La curiosidad en Aliz por saber el estado de su prometido era genuina, pues en su corta vida ya había presenciado dos coronaciones inesperadas, la de su hermana y la de Levi.