Inspirada en la trágica historia de amor de Lady Diana y con los personajes del mundo de Attack On Titan de Hajime Isayama.
Paradis esta en una crisis, necesitan una fuerte alianza para sobrevivir a Marley o enfrentarán una guerra que cobrará la vid...
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La noche había caído finalmente y en el castillo comenzaba a gobernar el silencio, pues la servidumbre descansaba y solo algunos policías militares se quedaban para brindar resguardo a la familia Real, al igual que algunos pocos imperiales, pues desde la advertencia de Jean varios decidieron mudarse al Distrito de Holst.
—Puedo confirmar que al momento son solo rumores, no se ha visto al Rey con alguna otra mujer de forma indebida, pero es cierto que no ha dormido con la Reina después del nacimiento del tercer príncipe —murmuró la mujer que hablaba por los intereses de la reina y su gente en la Isla—. Tras el complot de Kaz con el escuadrón de protección de la Reina, me temo que debemos tener cuidado sobre lo que ahora hablemos...
El dialecto que la ministra Akaya utilizaba era difícil de entender incluso para los Imperiales que escuchaban con atención y su vista se fijaba sobre la antigua consejera de Alizel, que recientemente había regresado del Imperio.
—La Princesa Kalyza fue quien orquestó todo. Kaz, Xhaly y el resto solo fueron peones de su alteza imperial. —murmuró Dan en el mismo dialecto que Akaya. Su mirada no se apartó de su compañera Awqa, pues ella también fue gran participe de dicho plan pero ella no se retiró de la Isla.
—A pesar de que la Reina es de gran influencia en Paradis, no pueden hacer esta clase de estupideces de nuevo. Estamos aquí para protegerla, no para perjudicarla. —regañó Akaya hacia el resto.
—Líder Akaya — llamó uno de los jóvenes guerreros con genuina preocupación—, sabemos que por el momento son solo rumores pero, ¿qué pasará cuando ya no lo sean?
Los Imperiales posaron sus ojos sobre Akaya, ella con brazos cruzados soltó un pesado suspiro comprendiendo la pregunta.
—Nos encargaremos de protegerla. Ese siempre ha sido nuestro deber como hijos de la luna, debemos proteger a la sangre Kabáh —contestó mirándolos a todos dudando de si misma por las palabras que estaba próxima a decir —. Incluyendo a sus hijos.
La guerrera fiel de Alizel giró de inmediato su rostro hacia Akaya, pues escuchar a otro imperial aceptar a los príncipes de Paradis como miembros de la Familia Kabáh era imposible de creer.
—Pero el Imperio...
—Estoy consciente que el Imperio no los considera como Imperiales, mucho menos como parte de la familia Kabáh —habló Akaya en voz alta interrumpiendo a aquel guerrero, el resto la observaba de manera atenta—. Pero aún con sangre eldiana, también llevan sangre de la Reina y por eso son Kabáh, es nuestro deber protegerlos también.
El silencio que se formó después de las palabras de Akaya la hicieron enfurecer, al menos los imperiales presentes en la Isla debían aceptar a los niños, de lo contrario nadie los protegería de verdad.
—¡¿Entendieron?!—gritó ella golpeando la mesa con su puño.
—¡Sí, líder Akaya! —contestó el resto de imperiales con una posición firme hacia ella.