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Lindo Niño, cierra los ojos
No tengas miedo, el monstruo se fue
Él se está huyendo y tu papá está aquí
Lindo, lindo, lindo, lindo niño

Beautiful Boy - John Lennon

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Las puertas del castillo abrieron a tardes horas de la noche para permitir la entrada de la Reina y compañía. Ella que buscaba de inmediato bajar de su caballo ya estaba siendo esperada en la entrada por la gente de su esposo.

Un recibimiento que alertó a todos los que regresaban a la capital.

—¿Qué está pasando?—cuestionó la reina una vez que bajó de su caballo y unos de los militares en guardia se encargaba de su caballo.

Jean igualmente se apresuró, entregó a otro soldado la rienda de su caballo y se acercó de inmediato un paso detrás de su Reina, solamente para escuchar las terribles noticias.

—El Imperio anunció las fechas para la prueba de fuerza de los nuevos miembros de la familia Kabáh, majestades.

La mirada del rey pasó de la ministra del Imperio hacia su esposa a la derecha. Alizel no estaba acostumbrada a desvelarse y sin embargo esta noche parecía más alerta que nunca.

Los asistentes de los reyes esperaban fuera de aquella sala, pues dicha tradición era tan sagrada que solo se discutía con la familia real y ciertos miembros del Imperio.

—Creo importante preguntarles a las dos, ¿cómo debo preparar a mis hijos para que superen dicha prueba?

El rostro de Alizel giró de inmediato hacia su esposo, no hubo discusión alguna sobre si sus hijos la harían, él ya había decidido por ella.

—Levi, ¿de verdad piensas someter a los niños a ese sufrimiento? —la voz de Alizel temblaba, pues vivirlo en carne propia fue un tormento.

Akaya dirigió su vista de la reina hacia el rey. Aunque aquel eldiano no le era de su gracia, había extrañas ocasiones en las que concordaba con él y ahora era uno de esos particulares momentos.

—Tu familia, sobretodo tu abuela, han sido muy claros sobre su postura respecto a nuestros hijos y su sangre —contestó Levi volteando hacia Alizel, mirándola fijamente—. Y tu nación no cree que ellos sean capaces de ser los más fuertes...

—Levi, la prueba no es una simple demostración, cientos de herederos han muerto por realizarla...—murmuró Alizel con temor a sus hijos.

—¿Crees que KiKi y Eddie morirán en ella? —preguntó Levi revelando ligero enojo en su voz.

Alizel se incorporó mejor en su asiento, incluso golpeó la mesa con la palma de su mano para contestarle.

—¡Por dios, Levi! ¡Ni siquiera quiero averiguarlo!

Los ojos de la ministra se expandieron tras ver el reaccionar de su reina. Alizel era conocida por su alma cálida y gentil personalidad, nunca pensó que la vería actuar de esa manera, mucho menos con su esposo.

Ser madre le quedaba perfecto.

—No quiero que tomen la prueba. No la necesitan. La sangre Kabáh ya corre en ellos y esa prueba no va a confirmar lo que ya sabemos.

—Aliz...

Levi intetnó dialogar, pero la reina se levantó de su silla dispuesta a abandonar la sala, rehusándose a escuchar lo que Akaya debía informarle.

GOD SAVE THE QUEENDonde viven las historias. Descúbrelo ahora