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La mañana al final se había vuelto agradable para todos aquellos cerca de los árboles gigantes, algunos pájaros cantaban y los sonidos de la naturaleza daban un sentido de paz único

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La mañana al final se había vuelto agradable para todos aquellos cerca de los árboles gigantes, algunos pájaros cantaban y los sonidos de la naturaleza daban un sentido de paz único. Mientras varios soldados se preparaban en diferentes puntos, el rey se había encargado de brindar apoyo a su esposa para colocarle el equipo, tal y como lo hizo cuando la conoció, además del lugar había ahora otra diferencia.

Su esposa se había vuelto mucho más delgada.

—Armin. —llamó Levi arrodillado frente a Alizel.

—¿Si, majestad?

—Consigue una navaja, el equipo de seguridad de Alizel necesitará otro hoyo en su cinturón para poder sujetarse bien. —dijo mientras la reina lo miraba avergonzada.

—Yo tengo una. —dijo Isabel sacando su arma blanca, se la pasó a Levi y este se encargó de ajustar el traje de su esposa.

Jean se encontraba a unos metros de ellos, hace bastante tiempo que él se había dado cuenta que la reina ya no poseía aquel fuerte físico con el que había llegado y parecía ser que Levi no lo había notado hasta ahora. Después de las últimas semanas que él decidió dormir en su despacho y evitar contacto con la reina, Alizel había vuelto a ese nocivo comportamiento con la comida.

—¿Listos? —habló Farlan apareciendo a las espaldas de ellos. Levi se levantó y ofreció su mano para ayudar a su esposa a hacer lo mismo.

Los asistentes caminaron detrás de ellos y Jean observó como el rey no soltaba la mano de la reina. Posiblemente con la idea de intentar convencerse que ya había olvidado a su primer amor.

Algunos equipos de maniobras ya se accionaban, dirigiéndose hacia los árboles gigantes que a Alizel tanto le gustaban.

—¡Oi Levi! ¡¿Qué es esto?! —gritó Kenny descendiendo de una de las ramas de los árboles, la reina rápidamente notó que su equipo se parecía más al de Kenny que al de su esposo.

Levi observó a su tío y luego hacia las ramas altas de los árboles, en distintos troncos habían banderas colocadas de los regímenes.

—No creerás que solo venimos a gastar gas, ¿cierto? —dijo Levi mirándolo—Junto a Hange diseñamos, ¿un nuevo juego?, para seguir la producción de los equipos. Quizá sea un deporte dentro de un futuro...

—¿Quieres jugar? ¿En serio? ¿Y de qué se trata tu nuevo juego?

Kenny no parecía convencido de la idea de su sobrino pero decidió escucharlo.

Se dividirían por equipos de cinco, como los escuadrones solían ser en la Legión, donde uno sería el defensor de la bandera de su equipo, 3 serían atacantes, estos 4 pueden invalidar a su contrincante con las cuchillas sin filo que habían re diseñado para esta ocasión y finalmente hay solo un corredor, que puede defenderse pero no atacar pues es el único que puede capturar las banderas.

GOD SAVE THE QUEENDonde viven las historias. Descúbrelo ahora