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Holst, Isla Paradis

El distrito que se vio perfecto para los imperiales que decidieron acompañar a la, ahora Reina de Paradis, en su nueva vida. El mismo que albergaba a aquellos que apoyaban a su majestad y otras que mantenían en vigilancia a los nobles de Paradis por la última situación que puso en peligro la integridad de la Reina Alizel. Y como cada cierto tiempo, también era anfitrión de las juntas de aquellos imperiales que aún negaban el matrimonio de su majestad.

¿Nada aún?—preguntó Dan en su idioma natal hacia sus nuevos aliados.

Si te interesa saber el menú entero de los restaurantes en Stohess entonces sí, hay algo nuevo.

La respuesta de su compañero solo la desquició más. Era increíble que ninguno de ellos dos eldianos se haya puesto en contacto por ya más de un año.

Ni siquiera cuando fue la fiesta para la bienvenida de la nueva heredera hubo algo. Los dos se comportaron. —murmuró Xhaly jugando con su navaja.

—Dan, debemos revelar esas cintas y las fotografías...

La antigua asistente de la Reina negó de inmediato.

—No. No podemos hacerlo, mucho menos que Alizel tiene la oportunidad de tener una hija. Si revelamos esa información ahora, la destruirían por completo.

La princesa Kalyza exige que lo hagamos. —murmuró Awqa cruzada de brazos en un rincón de la habitación—Sería el escándalo perfecto para sacar a Alizel de aquí y liberar al Imperio de la sanguijuela que son los eldianos de Paradis...

¿Qué?—preguntó Dan sorprendida—¿Por qué apenas me entero de esto?

Porque Kalyza me lo confió a mí. Tu devoción por Alizel ha decaído últimamente.

Son ellos los que no me permiten acercarme. Consideran a la Princesa Historia apta para llevar la agenda real de Alizel y a Jean para cumplir sus deberes...

Dejen de pelear. —interrumpió Xhaly levantándose de su asiento—Kezal, nuestro espía clave. Tú tienes algo que Dan aún no conoce.

El representante de los imperiales sonrió ante su mención, pues en el Imperio era una profesión muy poco requerida que él cumplía con facilidad.

Es otra grabación. Una conversación que hundiría por completo al Rey de Paradis. —sonrió él sacando el pequeño dispositivo.

¿De dónde sacaste eso?—preguntó Dan acercándose a la mesa donde Kezal había colocado el aparato.

Primero escucha Danyza. —regañó Awqa.

"—¿Por qué no has dormido?"

La voz del Rey era evidente. Dan volteó hacia sus camaradas, su expresión detonaba sorpresa y asombro. Kezel asintió a ella antes de que hablara, continuaron escuchando.

GOD SAVE THE QUEENDonde viven las historias. Descúbrelo ahora